Me estaba preguntando que clase de post hacer (se me había ocurrido hacer un post tipo novela y todo...), y he llegado a la conclusión de que lo mejor será escribir lo que me salga en el momento. Y si queda como un "churro", como decís ahora los terrícolas, pues habrá que comprar tazas para todos y chocolate Paladín.
Claudia estaba preparando el pan y la pasta. No tenía necesidad de hacerlo porque podría comprarlos, pero le gustaba y disfrutaba haciéndolo, porque experimentaba con ellos y le podía añadir lo que ella quisiese. A Claudia le gustaba ser una hippie alimenticia.
Ya había amasado el pan, y lo estaba poniendo en un recipiente, con un paño encima, para que reposase (ella siempre supo que todo el mundo necesitaba reposar después de ser amasado).
Llamaron a la argolla de la puerta principal. El ambiente empezó a "tensionarse"...
A Claudia le empezaron a temblar las piernas. Sabía que el único que llamaría a su puerta tan temprano sería su hermano Ginés. Seguramente venía para pedirle dinero...
- ¿Qué quieres?- Le dijo ella, cuando abrió la puerta.
- Dinero... sabes que no es plato de buen gusto pedirte nada...
- ¿Y para qué lo quieres ahora?
- No tengo casi comida...
- Pues ya está. Te doy el pan que estoy haciendo y listo...- Le replicó Claudia, aunque ella bien sabía que el dinero no era para eso...
- ...
- Mira, Ginés, no voy a darte dinero. Y menos para lo que tú y yo sabemos.
- Pero... ¡Es una necesidad!, y sabes que ya casi ni vengo....
Claudia se dio cuenta de que su hermano tenía más callos en los brazos. Eso era señal de que se seguía pinchando, porque cuando te pinchas demasiadas veces en un mismo punto, se acaba formando un callo.
Claudia le cerró la puerta, y quizás parecerá extraño, pero no tenía remordimientos por hacerlo.
Al caer la noche, alguien tiró una piedra a la ventana de su habitacion que rompió el cristal. Dicha piedra era de tamaño considerable. Ella vivía sola, con lo cual el miedo la dejó paralizada. Sabía que nadie estaba ahí para protegerla.
Oyó la voz de su hermano, insultándola, ya no sólo a ella, sino también al hijo que perdió... A Claudia le estaba dando un ataque de ansiedad... hasta que todo se calmó de repente.
A la noche siguiente, ocurrió igual, y a la siguiente, y a la siguiente. Claudia empezaba a desear la muerte a su hermano... hasta que un día todo cambió. Ginés ya no vino más. Ella sabía que su hermano había muerto, pero no le importaba. En éstos últimos días le acumuló tanto odio que incluso se sintió aliviada.
A la mañana siguiente, Claudia siguió haciendose su propio pan, como si nada hubiese ocurrido...
Psd: Yo mismo me he dado cuenta de que el texto ha pasado de ser una cosa o ser otra (o esa sensación tengo). Pero no voy a corregirlo, porque no sería tan espontáneo si lo hiciera, además tengo prisa por comprar las tazas...
Claudia estaba preparando el pan y la pasta. No tenía necesidad de hacerlo porque podría comprarlos, pero le gustaba y disfrutaba haciéndolo, porque experimentaba con ellos y le podía añadir lo que ella quisiese. A Claudia le gustaba ser una hippie alimenticia.
Ya había amasado el pan, y lo estaba poniendo en un recipiente, con un paño encima, para que reposase (ella siempre supo que todo el mundo necesitaba reposar después de ser amasado).
Llamaron a la argolla de la puerta principal. El ambiente empezó a "tensionarse"...
A Claudia le empezaron a temblar las piernas. Sabía que el único que llamaría a su puerta tan temprano sería su hermano Ginés. Seguramente venía para pedirle dinero...
- ¿Qué quieres?- Le dijo ella, cuando abrió la puerta.
- Dinero... sabes que no es plato de buen gusto pedirte nada...
- ¿Y para qué lo quieres ahora?
- No tengo casi comida...
- Pues ya está. Te doy el pan que estoy haciendo y listo...- Le replicó Claudia, aunque ella bien sabía que el dinero no era para eso...
- ...
- Mira, Ginés, no voy a darte dinero. Y menos para lo que tú y yo sabemos.
- Pero... ¡Es una necesidad!, y sabes que ya casi ni vengo....
Claudia se dio cuenta de que su hermano tenía más callos en los brazos. Eso era señal de que se seguía pinchando, porque cuando te pinchas demasiadas veces en un mismo punto, se acaba formando un callo.
Claudia le cerró la puerta, y quizás parecerá extraño, pero no tenía remordimientos por hacerlo.
Al caer la noche, alguien tiró una piedra a la ventana de su habitacion que rompió el cristal. Dicha piedra era de tamaño considerable. Ella vivía sola, con lo cual el miedo la dejó paralizada. Sabía que nadie estaba ahí para protegerla.
Oyó la voz de su hermano, insultándola, ya no sólo a ella, sino también al hijo que perdió... A Claudia le estaba dando un ataque de ansiedad... hasta que todo se calmó de repente.
A la noche siguiente, ocurrió igual, y a la siguiente, y a la siguiente. Claudia empezaba a desear la muerte a su hermano... hasta que un día todo cambió. Ginés ya no vino más. Ella sabía que su hermano había muerto, pero no le importaba. En éstos últimos días le acumuló tanto odio que incluso se sintió aliviada.
A la mañana siguiente, Claudia siguió haciendose su propio pan, como si nada hubiese ocurrido...
Psd: Yo mismo me he dado cuenta de que el texto ha pasado de ser una cosa o ser otra (o esa sensación tengo). Pero no voy a corregirlo, porque no sería tan espontáneo si lo hiciera, además tengo prisa por comprar las tazas...




