martes, 8 de junio de 2010

Para todos los que alguna vez se han preguntado si hoy se quieren algo

Se levantó una mañana, con dolor de cabeza, y remordimientos. La noche anterior la recordaba con olor a sudor y a lubricante. Tenía un sabor amargo en la boca, y no quería recordar por qué. Se miró al espejo..., y se puso a llorar.



Mecano: Cuerpo y corazón
Dedicado a todas y cada una de esas personas que pudieran sentirse identificadas.



De las amigas y el pasado,
guardé el recuerdo en la canción;
Las fotos del bachillerato,
y los buenos ratos.

No sé el momento ni la razón
en que puse a la venta
Cuerpo y corazón.

No sé el momento ni la razón;
por las esquinas del amor.
Viviendo de las inyecciones;
suero de erecciones y sudor.

Y a la mañana
yo ya no sé si hoy
Me quiero algo.

Y los bandidos llaman zorras
a las que viven como yo;
Lo que otras cobran en roperos,
joyas o cruceros.

No sé el momento ni la razón,
en que puse a la venta
Cuerpo y corazón.

Y yo maldigo a aquel primero,
y a la madre que me parió;
A la dureza del dinero,
y al momento de la soledad;
Por la mañana...

Yo ya no sé si hoy
me quiero algo...

lunes, 26 de abril de 2010

La oscura pasión


La conocí hacía años, en una simple taberna. Fuimos pareja durante cierto tiempo, pero luego rompimos y perdimos el contacto... hasta ayer.

Vino a mi casa, diciéndome que ya, por fin, estaba interesada en cumplir aquello que le propuse, y que propició nuestro fin. No me lo podía creer... ¡mi búsqueda había concluído!.

En mi mismo salón hicimos el amor, sobre la gigantesca mesa de ébano, teniendo como testigo a uno de mis cuadros, si bien es cierto que no era el de la imagen más mortuoria.
Aquel cuadro ejercía una fuerza sobrehumana en mi ser. Era verlo y quedarme tan o más extasiado como el drogadicto después de su dósis. Aquella calavera, tan perfecta y sublime me maravillaba.
Debo reconocer que lo demás del cuadro no me llamaba mucho la atención; no era demasiado de mi gusto. Era... demasiado "suave", no tan tétrico como a mí me gusta. Pero esa calavera... Dios, no sabría explicar lo que provocaba en mí.
Volviendo a lo que nos ocupaba, decirles que le dije a mi acompañante que me llamase de cierta forma al oído, que aquello me excitaría; mas no falté a mi promesa.

Ella no era como las demás; su cuerpo anoréxico me excitaba en exceso, me encantaba que se le notasen tanto los huesos; me atraía de forma enfermiza, era una filia para mí. Tenía todo el aspecto de una muerta..., era lo que más me gustaba de ella. Y sus ojos, sin brillo, inertes, como muertos, eran el mismo nirvana.

Le empezé a acariciar el cuello. Era tan blanco, tan esbelto... Empezé a estrangularla, a zarandearla, haciendo que se golpease la cabeza con la mesa, hasta sangrar. Era cuando más estábamos disfrutando. La apretaba con toda mi fuerza, mientras que a ella se le veía la lujuria, el placer en los ojos.

Cuando noté que ya había dejado de respirar, eyaculé. Estaba sonriendo, se la veía más guapa que nunca. Por fin iba yo a cumplir lo que había planeado durante tanto tiempo, se iba a cumplir mi sueño. Mas no fue casualidad que le pidiese que me llamara al oído como se llamaba Jack el destripador...

miércoles, 24 de marzo de 2010

Que es un regreso; que es un retorno.

"Vengo del fondo oscuro de una noche implacable
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable
y una paloma blanca se me posa en el hombro.
Mi corazón humilde se detiene en tu puerta

con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.
Al fin creció el rosal aquel que no crecía

y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.
Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;

pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada, y sabrás que no he vuelto...
¡porque estaba contigo!"

POEMA DEL REGRESO

José Ángel Buesa

- Guau...

- ¿Te gusta, eh?

- Sabes que sí.

J. estaba echado en el césped, sentado, manteniendo el libro de poemas sobre las piernas. A. lo escuchaba atentamente, tumbado en el manto verde, mirando al cielo.

- Mira, otro que te va a gustar...

"Vivir sin tus caricias es mucho desamparo;
vivir sin tus palabras es mucha soledad;
vivir sin tu amoroso mirar, ingenuo y claro,
es mucha oscuridad...
Vuelvo pálida novia, que solías

mi retorno esperar tan de mañana,
con la misma canción que preferías
y la misma ternura de otros días
y el mismo amor de siempre, a tu ventana.

Y elijo para verte, en delicada
complicidad con la Naturaleza,
una tarde como ésta: desmayada
en un lecho de lilas, e impregnada
de cierta aristocrática tristeza.

¡Vuelvo a ti con los dedos enlazados
en actitud de súplica y anhelo, como siempre,
y mis labios no cansados de alabarte,
y mis ojos obstinados en ver los tuyos a través del cielo!
Recíbeme tranquila, sin encono,
mostrando el deje suave de una hermana;
murmura un apacible: "Te perdono",
y déjame dormir con abandono,en tu noble regazo, hasta mañana..."


El retorno

Amado Nervo

A. se deshizo en halagos ante tal poema.

- Oye... ¿Qué es regresar?

- ¿Cómo?

- Sí, ¿qué es regresar? ¿Se puede decir que es volver a cierto punto?

- Sí, claro.

- ¿Y qué es retornar?

- Ummm... ¿Lo mismo?

- ¿Y por qué tantas palabras para decir lo mismo?

J. se quedó pensativo, no sabía qué decir.

- Ya lo tengo: Regresar es recordar; retornar es olvidar.

- ... ¿Por?

Ahora el pensativo era A.

- Mira, si volvemos a cierto punto, puede ser porque lo recordásemos; pero también puede ser que hayamos regresado, o retornado, por casualidad.

- Entiendo... Más o menos...

- Con el amor y con el odio pasa lo mismo; puedes querer porque quieres querer, o puedes querer sin tú quererlo. Y puedes odiar por querer odiar; u odiar sin tu quererlo.

- Entonces... No te pillo...

- Mira; amar es querer regresar al edén, y odiar retornar al infierno.

- Bueno, no siempre...

- El caso es que puedes acabar en el edén sin tu quererlo, y que por no quererlo acabes retornando al infierno.

Se quedaron un rato callados.

- Oye... ¿Qué es el infierno?

- Es... digo yo que es retornar a explicar qué es retornar y qué regresar.

Ambos se rieron.

Poco tardaron en regresar a casa...

FIN

Llevaba casi seis meses sin actualizar. Seis meses largos, cortos, aburridos, entretenidos, raros, normales... Seis meses. Y hoy, por fin..., retorno.

sábado, 17 de octubre de 2009

Fairytale

Cuantísimas veces había visto en las pelis de adolescentes americanas parejas perfectas. Siempre le habían parecido muy amenas, a la par que irreales. Disfrutaba viendo como la fea se hacía guapa y se quedaba con el ligón guaperas de turno. Y en el fondo, le daba envidia. Ella nunca había vivido algo tan bonito, ni siquiera había encontrado a su media naranja, ya incluso dudaba de que existiese alguien capaz de unir su cítrica vida con la suya, en perfecta simetría. A veces pensaba que su corazón era una de esas semillas que nunca germinan, y acaban pudriéndose sin que nadie sepa que una vez existió.

Pero un día llegó un chico nuevo a clase. Era bajito, delgado y de belleza normal y corriente... pero tenía algo; era distinto. Tanto que nunca imaginó que vería en él todo lo que le hace ser distinto; su forma de hablar, de ignorar lo que hizo mal, de reír sin sonreír... él era distinto. Además, nunca pensó que nadie se ajustara tanto a aquella canción que tanto le gustaba, de una tal Vega...

Enseguida se cayeron bien. Era adorable verles hablar, y saber que en tan poco tiempo había surgido eso que llaman química. Pero todo el mundo de aquella chica empezó a inundarse de inseguridad, de miedo. Él era tan perfectamente ideal, que no creía que pudiese ser suyo. No... definitivamente ella no se lo merecía, y cada vez que veía que aquel chico lanzaba miradas furtivas a su amiga Denia, más se convencía de ello. Se había convencido de que eran la pareja perfecta, que entre ellos nada saldría mal... y hasta coincidían en los gustos musicales. Ella misma se ahogó en sus inundaciones de negatividad.

Ya se acercaba la fiesta en la casa de Lourdes. Era curioso... durante tanto tiempo ansió que se pudiera realizar, que los padres de Lourdes no estuvieran allí para estorbar, tal como se tenía previsto, que pudiera pasarlo bien... y ahora no tenía ganas de fiesta alguna. Sabía que Denia y el chico que una vez quiso suyo habían quedado la tarde anterior. Era pensarlo y desanimarse.

Ya llegó la víspera al día señalado. Tenía tan pocas ganas de cualquier cosa que durante un tiempo se desconectó del mundo. La última vez que vió a Denia y a su chico fue la mañana del día en que quedaron. Había caído enferma de gripe, y eso la ayudó a no verles. Ya se encontraba mejor, pero se las arreglaba para seguir escaqueándose del instituto, en eso era profesional. Su objetivo era faltar también el día de la fiesta, es decir, mañana viernes, y ya volver el lunes, aunque eso significase verlos de nuevo, tan felices juntos.

Iba a merendar cuando Lourdes la llamó. ¿Qué querría ahora? Le dijo que no podía ir a verla ni ese día ni mañana, a lo que ella le contestó que de todas formas no hacía falta por encontrarse ya mejor, y que iba a obligarla a ir a la fiesta. Lógicamente, se negó, pero Lourdes se lo pidió por favor, porque sin ella la fiesta no sería lo mismo, y porque lo consideraba una prueba de amistad. Lourdes acabó saliéndose con la suya. También le dijo que si quería alguna ropa especial que se pasase mañana por su casa, pero sólo desde las cuatro a las cinco de la tarde, que las demás horas las iba a dedicar a estudiar. Quedaron en eso.

Ya era viernes, y Lourdes recibió a su esperada visita. Quería ir lo más guapa posible, aunque sencilla, porque al fin y al cabo sólo era una fiesta de la clase, no la típica americanada de fin de curso. Para animarla, Lourdes le prestó su mejor vestido, daba igual que fuese demasiado para aquella fiestecilla, el caso era que se sintiese guapa. Una vez habiéndose cumplido lo pactado, se despidieron.

Eran las 9, quedaba una hora para la fiesta. Pero no sabía si ir o no. Allí estarían Denia y su chico.
Recordó que él era el chico ideal, que habrían sido muy felices sino se hubiese fijado en Denia... y volvió a derrumbarse. Su madre entró en la habitación, y la encontró llorando.

- ¿Qué te pasa, princesa?
- Nada... ¡Déjame!
- ¡Vale que deje pasar que me mientas para no ir al instituto, pero en esto no me voy a hacer la sueca!
- ¿Lo sabías?
- Claro, encanto. Ya no tenías síntomas de estar gripada, pero se te veían los ojos tristes, sabía que algo te pasaba... y me figuraba que era por un chico, porque encontré tu blog lleno de su nombre rodeado de un corazón.
- Mamá...
- Y he oído tu conversación con Lourdes. Tienes que ir a esa fiesta... que por cierto, ¡si me lo llegas a decir habría ido yo también! Lástima no tener tiempo...

Ambas se rieron. Aquello era muestra de un pleno amor entre ambas.

- ¡Pero me tengo que preparar rápido!

Se vistió con el vestido blanco que le había prestado Lourdes. Y luego su madre le ayudó a peinarse decentemente. Ya que uno va a una fiesta, va estupendo, y si no, no se va.

Lourdes la esperaba... pero estaba tardando. Ya pensó que no venía, e iba a llamarla por teléfono. Pero se presentó. Estaba espectacular. Era la flor que sobresalía entre tanto capullo mal vestido. Incluso se diría que para tal ocasión era demasiado ir así, pero era una forma de decirle al chico de Denia que pudiendo haber elegido una rosa eligió a un cardo, siguiendo con los símiles florales.

- Bueno, ¿y quiénes han venido?
- Casi toda la clase... pero no Denia. Bueno, si ha venido, pero ya no está.
- ¿Y eso?
- Por lo visto la cita que tuvo con el chico ese que te gusta el otro día no fue bien. Al parecer, él le dijo que no tendría que haber ido, Denia le preguntó por qué, ¿y sabes que le respondió? Que se había dado cuenta de que sentía algo por alguien... ya me entiendes. Total, que en la fiesta ella le ha dicho que la perdone por si había hecho algo, y que quería tener algo con él... Y él le dijo que sólo quería tener algo contigo. ¡Al final se ha ido mosqueada!

Las dos entraron en el gran salón, dónde él estaba. Todo el mundo se asombró de lo guapa que ella estaba. Él se levantó del sofá, y le ofreció bailar. Ella, naturalmente, aceptó. Eran los únicos que estaban bailando, pero daba igual, eran quienes mejor se lo estaban pasando. Ella le preguntó que por qué no había ido a verla a su casa, sabiendo cómo estaba con la gripe, y él le dijo que había quedado con Lourdes en que lo más bonito era reencontrarse en la fiesta, de ahí que Lourdes hubiese insistido tanto en que ella fuese. Todo estuvo deliciosamente planeado.

- ¿Y por qué quedaste con Denia?
- Bueno, al principio sí que me gustó, para qué te voy a engañar. Pero luego me di cuenta de que aquello que sentí al verte era...

Ella le calló con un beso.

Lourdes supo que para que aquel momento fuese todavía mas perfecto, tenía que poner cierta canción.

Ella acercó su boca al oído de él, y le dijo You Belong With Me.




sábado, 26 de septiembre de 2009

Cambios

Ya os habéis dado cuenta de que el gato se ha mudado, de que en su lugar se ha colado un lindo pajarito, y de que Entre el cielo y el suelo estoy, Sin más, yo. Por no hablar de que se me ha filtrado una tal Rosalía de Castro...

En el fondo me da pena, no os creáis..., pero para bien o para mal, la gente cambia con el tiempo, y yo quería que mi blog, al que siempre he considerado tan mío, también lo hiciera, aunque tarde en acostumbrarme a las reformas.

Respecto a mi otro blog, está completo al 80 ó 90 %... ¿qué me falta? Más post, algo de vida -pese a que sea tan lúgubre y mortuorio- y... ejem, ejem... algo en lo que necesito ayuda :b
Mirad, hace un tiempo encontré un blog en el que las entradas no estaban ordenadas como viene siendo habitual, sino que tú al abrir el blog veías una lista de los escritos que dicho post contenía. Es decir, por llamarlo de X manera, era como un índice... un glosario, incluso. ¿Sabéis cómo se hace para tenerlo así? Quizás no me haya explicado bien, pero es que tengo en mente unas ideas muy buenas... ¡y no sé siquiera si esto de lo que os hablo tiene un nombre específico de esos que no entiende ni dios! XD

Sin más, espero que os haya gustado el cambio... ¡y si no os gusta me mentís!

Psd: Ah, por cierto, he cambiado lo de Entre el cielo y el suelo porque si no las letras se salían del cartel... De ahí que le haya puesto un nombre tan cursi al blog... Lo mismo si descubro la forma de que quede más centrado le pongo otro título, no sé..

Psd 2: ¿Y qué os parece mi playlist?


Edit: Había puesto un playlist distinto en cada blog... pero como he puesto los dos con la misma cuenta, el de mi nuevo foro a cambiado a las canciones de éste. ¿Me he explicado? Bueno, el caso es que me tendré que hacer una cuenta nueva para el de mi nuevo foro... pero lo haré, bonito soy yo... ;)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Si bebes no conduzcas, palabra de monja (Y actualización sobre la verdadera historia de la monja -muy fuerte-)

El otro día mi padre me contó que había oído en la radio cierta hazaña de cierta monja. Y yo, tan oportunista como siempre, he decidido hacer un post de ello -aunque el 80 % esté inventado, porque no lo recuerdo bien, pero la base es lo que hizo la monja, lo del coche fúnebre y que luego llamaron a la policía, aunque en realidad no ocurrió lo que os pongo abajo-, y abajo del todo tenéis una pequeña charla :b




La hermana Claire se pilló un rebote del quince con la hermana superiora. ¡Ahora se iba a enterar!, se dijo. Cogió el vino guardado en la despensa y se empezó a pimplar una botella, con todo su morro y a morro.


Al rato de estar bien servida, se dirigió a la iglesia que había a unos 500 metros, y por una de las ventanas, de cerrojo casual y secretamente roto, se coló. Allí no había nadie, sólo un muerto... en el coche fúnebre. Resulta extraño pensarlo, pero es que las iglesias de esa ciudad son mu raras... Colgadas en la pared estaban las llaves del auto, y allí que se metió la hermana. Pisó el acelerador... y pum, rompió la puerta de la cochera de la iglesia (insisto, en esa ciudad son mu raras). Se llevó consigo otra botella de vino de la despensa de su propio convento, y a cada que podía se pimplaba otro sorbo. ¡Aquella monja era un peligro!


Tendríais que haberla visto, ¡como corría la hija puta! ¡Y cómo disfrutaba! Finalmente se chocó contra una casa, en la que los dueños llamaron a la poli... y cuando vinieron se encontraron a la monja roncando, sobre el volante... Pero fue despertarla y salió su demonio interior. Aquella monja tenía mal beber, era la típica que en cualquier taberna se liaba a ostias con cualquiera... nunca mejor dicho. Pobre del policía... con tres costillas rotas y el hombro dislocado... Tuvo que pedir refuerzos. Nadie podía parar a aquella hermana, nadie... excepto una trampa para ratones gigante, la cual de señuelo tenía una botella de rioja, en lugar de un trozo de queso... ¡PUM! La monja se quedó atrapada por el pie... pero no le dolía ni nada, ya que aquella botella de vino estaba buenísima, y sólo estaba pendiente de tragar y tragar. Al final dos policías se la llevaron, cada uno agarrándola por un brazo. La hermana Claire, tan gruñona como era no facilitó la tarea, ¡se movía más que un rabo de lagartija! "¡Fascistas, fascistas! ¡Soy una mujer, tengo mis derechos!", gritaba. ¡La oyó hasta el muerto del coche fúnebre.




Para cuando llegaron a su convento, ya estaba rendida, durmiendo como una cachorrito... La llevaron a su cama, donde durmió toda aquella noche a pierna suelta. Al día siguiente, bien temprano, fue a despertarla la madre superiora. ¡Cómo le dolía la cabeza! Estaba agotadísima...




Cuando se empezó a despejar, la hermana superiora le dijo: "Anda, ¡la que has liado! ¡Y los destrozos que has hecho! Pero de una cosa te advierto... ¡Mi vino ni tocarlo!" La madre superiora se retiró, haciendo eso de señalarse con el índice y el dedo corazón los ojos, para luego señalar a los de la hermana Claire, amenazante.




Desde entonces, la hermana Claire no es la misma... Ahora es mucho más divertida.










1, Bueno, estoy preparando el segundo capítulo del post anterior a éste, entre otro texto del cual os puedo decir que pinta muy bien


2, Tengo en mente hacer otro blog... En él pondría historias más bien trágicas, oscuras, y en éste textos jocosos, como el que hoy nos ocupa




3, Siempre he considerado mi blog una vía de escape, y ahora me hace más falta "escapar" que nunca, de ahí el apartado 1.

Edit:

Ya me he enterado de todos los detalles de lo de la monja (es más fuerte de lo que parecía). El coche fúnebre estaba en la puerta de la iglesia de la monja, que no convento, la cual salió de allí ya borracha, cogió el coche mientras el dueño estaba fuera de éste (me imagino que estaba hablando con alguien del tema del muerto y tal), y se puso las gafas de sol del hijo del dueño, que se había dejado dentro. La hermana fue a una licorería, y en el aparcamiento estrelló el coche en un árbol, entró a comprar 3 botellas de vino y una de otro alcohol. Como era de día, unos niños fueron testigos del accidente de la monja. Al rato, vino la policía y preguntó a los niños que había pasado, y éstos dijeron que había sido Batman, porque la monja iba toda de negro y con las gafas negras, mientras tanto, la susodicha seguía en la licorería. Cuando salió de allí, y creo que ya se habia pimplado parte de una de las botellas, la sorprendieron los policías con pistola en mano, y la detuvieron. Estaba borracha, pero es que el coche tampoco estaba como se supondría a priori; No tenía documentación, ITV, sello, seguro... ¡Y encima robado y con un muerto detrás! Total, que la detuvieron y se llevaron el auto a la parroquia para dar término al acto fúnebre. Cómo no, todo ocurrió en NY... Os avisé de que era más fuerte que lo que había erscrito yo.

martes, 4 de agosto de 2009

Nuestro lado secreto





...I'll buy you a diamond ring my friend,
if it makes you feel alright,
I'll get you anything my friend,

if it makes you feel alright,
'cause I don't care too much for money,

Money can't buy me love...


Capítulo 1:
EL SUR


Aquel chico no dejaba de mirarla. Ella giraba la cabeza y le miraba de vez en cuando, furtivamente. Al principio el chico pareció como disgustado y sorprendido, como si no quisiera que ella se diese cuenta de que la estaba mirando. Luego trató de que no se notara tanto. Momentos antes, cuando ella le pilló, había escondido algo rápidamente, como el que trata de esconder algo tabú, algo secreto, cuando le han descubierto.
Ahora, sin embargo, le daba lo mismo, ya hasta la miraba con descaro. Ella se dio cuenta de todo por casualidad, mientras cogía el libro de poemas que estaba leyendo, cuando se le resbaló.

Se estaba poniendo nerviosa, pero el caso es que no le era del todo desconocido. El chico finalmente se acercó, y con toda su caradura, se sentó en el asiento de al lado de la chica, la conversación surguió así.

- Perdona... ¿eres Su... Susana?
- Sí, ¿y tú...?
- ¡Tía, soy yo, el Mario!

No sabía como reaccionar. ¿Qué hacía allí aquel compañero de la escuela y del instituto, en aquel tren? ¿Por qué la había estado observando de aquella manera, y tardó tanto en acercársele? ¿Tardó en reconocerla, quizás? A Susana se le escapó un resoplido, aliviada. Era él sin duda, ahora que lo tenía de cerca estaba segurísima. Esos ojos tan negros, que tanto se interesaban por ella y que ahora veía tan nítidamente, no eran fáciles de olvidar. En cambio, ella, Susana, había cambiado algo más con el tiempo, pero no tanto como cabiera esperar.

Se besaron. Ella guardó en su bolso su libro de Antonio Gala, mientras que a él no se le borraba la sonrisa de la boca.
Ahora estaban sentados juntos, aunque Susana no se terminaba de sentir agusto con su visita. Ya no era como antes, cuando los dos soñaban con ser libres y hacer lo que quisieran, con ser adultos. Aquello ya era solo un recuerdo.

- Yo llevo ya unos meses trabajando en un taller, pa' limpiar coches y eso... ¿tú?
- Pues vengo de Sevilla. Estoy dando allí clases de danza, ya sabes que de pequeña entrenaba mucho, ¿te acuerdas?
- Pues no mucho...
- Bueno, ¿y qué se te ha perdío por aquí? Es mucha casualidad que nos encontremos aquí, en un tren de Sevilla a Córdoba, ¿qué hacías en Sevilla, tío?
- No has perdío el acento andaluz, ¿eh? Pos mira, estaba haciéndole la visita a una amiga, pa' ver si me la camelo y eso... No, es broma; tú sabes que yo pa' ligar no tengo que ir muy lejos -Bromeó Mario-. Vengo de visitar a mi hermana, vive allí...

- Pos yo voy a visitar a la mía...

Susana se empezaba a mosquear, todo parecía ser demasiada casualidad. Pero no tardó en dejar de darle vueltas; Mario no se traía nada entre manos... o eso pensaba ella.


Ya era la hora, y el tren llegó a su destino. Los dos se separaron, pero se intercambiaron los móviles, con la excusa de no volver a perder el contacto. Susana le vió alejarse, y de repente algo extraño pasó. Mario, a lo lejos, parecía querer esconderse detrás de la gente. Luego sacó del bolsillo de su pantalón algo que ella pensó que era un pequeño bloc de notas, y escribió algo. Esto no habría tenido la mayor importancia si no fuera porque, en el tren, cuando Susana y Mario cruzaron sus miradas por vez primera y ella se dio cuenta de que le estaban observando, él escondió algo, como si se supiese descubierto, rápidamente en el bolsillo.


- ¡Susana! - Alguien le gritó de repente. Era su hermana.



Después de los afectuosos abrazos, saludos, besos y de las preguntas típicas, ambas salieron de la estación, dirigiéndose hacia el coche de la tan citada hermana de Susana. Habría sido un placer haberlas visto, demostrándose tanto amor y cariño... ¡y eso que sólo hacía seis meses que se vieron por última vez y que se llamaban continuamente!



No es que Córdoba y Sevilla sean ciudades muy lejanas entre sí, pero no había surguido la oportunidad de que en estos meses alguna viajase a la ciudad de la otra. Es curioso, pero incluso se podría decir que no habían puesto mucho interes en verse de nuevo, era como cuando a los críos les dan las vacaciones de verano en el colegio, que para que sean más especiales hay que esperar al verano, y no antes.







...My love is tainted by your touch
cuz some guys have shown me aces
But you've got that royal flush
,
i know it's crazy everyday
Well tomorrow may be shaky
but you never turn away...



"El sur

Y nosotros ¿qué haremos?
Los nacidos en tierras soleadas,
donde todo es como una jadeante
pedrería, que cálida alimenta
al indomable tigre del verano.

Donde cada tiniebla es el refugio
de voraces amantes, cuyos ojos
pregonan al pasar su sed urgente,
y al río van cogidas las cinturas.

Donde el amable peso de sus alas
impide defenderse a la Belleza
de un preceloso bosque de caricias.

Los nacidos en tierra de naranjos,
entre los cuales un ciprés levanta
asombrado su espíritu, qué haremos
si un ardiente desorden nos envuelve
e inseparable tras nosotros,
roja como una cauda, repta la indolencia.

¿Qué haremos los ungidos con el óleo
antiguo, si pisamos sobre aquello
que muerto hace crecer a las granadas
y cuya ruina de olivar quemado
aún desea besar con nuestra boca?

¿Adónde miraremos
si por doquier florece la nupcial
campánula y desnudo el cuerpo se echa
con regalo en la yerba, y lo extasía
el singular color de las cantáridas;
si un sabor tiene el alba no gustado
a manzana primera, y de ella muerde
también corporalmente el pensamiento?

¿Dónde está la belleza?, me pregunto
y entre mis labios húmeda desliza
Amor su lengua y falsa su respuesta...

Nos entorna las almas el olvido
que los frutales muslos nos exigen
en su hermano delirio y, señalados
con los salvajes besos de la noche,
nos dejamos llevar por los perfumes.

Pues si lánguida y verde adormiera
es el aire, y se enreda en sus columnas
la carnosa sazón de la mandrágora,
qué otra cosa es posible
para los nacidos en el sur,
sabemos el impío
secreto de las selvas y bebemos
la púrpura del sol del mediodía.

Antonio gala"


- ¿Qué, te ha gustado, verdad, Ani?
- Qué preciosidad, hermana. Prométeme que siempre que tú estés de vacaciones y vengas aquí, me leerás en el trayecto algún poema.
- Desde luego. Será nuestra tradición secreta, ¿vale?

Ani miró a Susana y le espetó un "Que cosas más raras hacemos". Ambas se sonrieron.

- Por cierto, en el tren me he encontrado con un compañero de la infancia. También venía de Sevilla pa' Córdoba, ¿no crees que es mucha casualidad?
- Bah, cosas más raras se han visto...
- Al principio estaba como raro, y no paraba de mirarme,. Estoy un poco mosqueá porque todo ha sido...
- Ah, ¿te he dicho lo de mi Julia?
- ¡Ostias, no me acordé de preguntarte por ella! Ya sabes que siempre me olvido de algo.
- Bah, no pasa nada. Entre hermanas se perdona todo. Bueno, po' está enferma, en la cama. Pero no es nada grave.

Antes de que Susana pudiera preguntarle a Ani sobre Julita, como la llamaba ella, ésta, su hermana, le subió el volumen a la música que tenian puesta. "Mira, es la canción que bailaste la última vez que viniste, la que dices que pones en tus clases. Te la había preparado", le soltó. En ese momento Susana no se dió cuenta, pero fue la forma perfecta de evitar preguntas sobre lo que le pasaba a Julita...










If travel is searching
and home has been found

I'm not stopping

I'm going hunting
i'm the hunter
i'll bring back the goods
but i don't know when


thought i could organise freedom
how Scandinavian of me
you sussed it out, didn't you?


You could smell it
so you left me on my own
to complete the mission
now i'm leaving it all behind

I'm going hunting
i'm the hunter ...


(You just didn't know me!)

(You just didn't know me)




Ya habían llegado al chalet de Ani. Allí vivían ella, su hija Julia, y algunos veranos se bajaban a la abuela Mariana. Ani era madre soltera.


El encuentro entre Susana y Mariana fue mágico. Ambas se emocionaron mucho. Hacía un año que no se veían, aunque se telefoneaban de vez en cuando.


Cualquier persona se sorprendería al saber que dos personas que se amaban tanto habían esperado ese tiempo para volver a encontrarse. Pero, evidentemente, no se dio la oportunidad, sin más, porque en semana santa la abuela Mariana estaba también de viaje con algunas de sus compañeras, ¡no se perdía ni una!


Era un persona envidiable; a su edad y con tantas ganas de vivir, así la recordaba Susana. Pero en esta ocasión, fue distinto, no estaba tan feliz y contenta como siempre. Se veía la tristeza en sus ancianos ojos. Estaba... rara.


- Bueno, ¿y que tal Julita? Aún no sé lo que tiene...

- No te preocupes, no es nada grave. Ya la verás mañana, hoy está cansadísima, ¿vale?


De repente, Ani le pedió a su hermana que bailara para la abuela Mariana. Lo hizo tan repentinamente, que cualquiera habría pensado que quería cambiar de tema de conversación, para dejar de hablar de Julita, pero Susana, tan extasiada como estaba siempre que se encontraba con Mariana, ni se lo imaginó.


Ya llegó la noche. Susana estaba tan cansada que pidió quedarse esa noche en el chalet en lugar de salir de copas. Estaba en una de las 3 habitaciones del hogar. Mientras que ella y Mariana estuviesen allí, Ani dormiría en el sofá.


Abrió los ojos, de repente, como una exhalación. Le pareció oír algo en la habitación contigua, lugar en el que dormía Julita. Miró el reloj analógico, y vió que eran las 3 de la mañana.


Se dirigió hacia la puerta, la intentó abrir y... nada. Estaba cerrada y no se podía abrir. Estaba capturada, encerrada como una presa que cae en un cepo.


Quiso golpear la puerta, gritar, pero luego recordó que Julia dormía en la habitación de al lado, y no se habría perdonado despertarla estando enferma... pero hubo una idea demoledora que le empezaba a nacer en la cabeza; estaba pasando algo malo; ¿Por qué, sino, la puerta de la habitación de la niña, cuando antes había ido Susana hacía la suya, estaba cerrada, en pleno verano? Y ahora que lo pensaba; ¿quién había cerrado la suya? Estaba segura de que la había dejado abierta. Y... ¿por qué no había visto a Julita hasta ahora? Eran cosas en las que no había caído hasta ahora.


Empezó a aporrear la puerta, y a una milésima de segundo se quedó de empezar a gritar, cuando alguien, desde el otro, abrió la puerta dandole un golpe con el hombro.


- ¿Qué pasa?


Ani había entrado en la habitación, alterada.


- ¡Me habeis encerrao!- Le gritó Susana, con su particular acento.
- ¿Qué? ¿no has cerrao tú?
- ¡NO!
- Ah, no te lo había dicho... es que la puerta se atranca y luego no hay forma de abrirla.
- ¡Pero yo no...!
- Habrá sido el viento. Lo raro es que no haya dado portazo... o lo mismo ni nos hemos enterao, porque estábamos fritos...


Susana no sabía qué pensar.

- ¿Qué pasa, mamá?

Julia se había despertado, al igual que Mariana, que miraba la escena, callada, desde su puerta.

- ¡Julia! ¿Cómo estás? ¡Estarás contenta, Susana!
- ¡Julia, vete a tu cuerto! - Le soltó, de mala gana, la abuela Mariana.

La luz del pasillo estaba encendida, así que se veía todo perfectamente. La intranquila Susana se fijó fijamente en su sobrina. No tenía muy buen aspecto y estaba justo debajo de una de las luminarias. Se la veía pálida, como la cera.


A Susana le llamó mucho la atención el que tuviese los ojos tan abiertos y que en aquella situación se le viesen tan nítidamente. Se fijó en ellos intensamente, como el marchante que observa un buen cuadro. Un escalofrío recorrió su cuerpo.

- ¡Vamos, a dormir! - Mariana cogió a la niña de la muñeca. Toda la escena ocurrió muy rápidamente.


- Hermana... Mañana hablaremos. Ahora vete a tu cuarto y no te muevas de ahí, ¿te enteras? - Ani estaba enfadada; siempre tuvo muy mal despertar, y si a eso le unimos el que hubiesen despertado a su hija enferma de tal forma, el susto que se había llevado, y la simple idea de que Mariana ya no se volviese a dormir, como ella misma decía que le pasaba siempre que se despertaba en mitad de la noche... Todo era un cúmulo de cosas demasiado subrrealistas para ella.


Susana ya estaba en su cama, sabiendo que ya no volvería a dormirse. Tenía clavados en la retina los ojos de la niña, negros como un pozo. No lograba quitárselos de la cabeza.


Solamente podía pensar en Julita, en como era la última vez que la vió, en cómo tenía el pelo, en que parecía que le había cambiado la voz... pero sobretodo en sus inmensos ojos azules como el cielo... En que la que había visto... era otra niña.

jueves, 5 de febrero de 2009

Ipomorphosis

(Antes que nada, deciros que a mí me encanta ponerme música mientras leo, por eso se me ha ocurrido poner algunas canciones en este post, con la intención de que si os gusta la idea, las escuchéís en plan hilo musical, mientras leéis la parida que os voy a soltar)







Mario despertó aquella mañana. Ese día no tenía nada previsto por hacer así que podía levantarse sin que sonara su tan odiado Tom.

Así es como llamaba a su despertador. Decía que ellos dos eran tan imcompatibles que parecían Tom&Jerry, de ahí tan original nombre para un despertador.

Abrió y cerró los ojos en cero coma dos, y sin salir de de la cama, intentó estirazar los brazos, pero no pudo. No obstante, no le dió importancia, porqué pensó que era porque tenía muchas agujetas y éstos no le respondían. Aunque también es verdad que él no hizo ningún ejercicio los días anteriores... Cosas de Mario.

Intentó ponerse en pie, pero no tenía fuerza suficiente. Ya se empezó a mosquear.

Ahora lo que intentaba era levantar la cabeza, como si fuese un acto reflejo que le pedía ver que le pasaba a tan cochambroso cuerpo... pero tan poco pudo. Se epezó a desesperar; no podía ni levantar los brazos, ni salirse de la cama, ni alzar la cabeza. Por más que lo intentaba, no conseguía nada. ¿Qué demonios le pasaba?

El nerviosismo fue a mas cuando se percató de que tampoco podía mover las piernas... y llegó a su momento más irritante cuando empezó a notarse más ligero de lo normal. Era como si fuese plano...

Empezó a gritar, de lo exasperado que estaba, pero de nuevo volvió a ocurrir algo extraño, sus gritos no se escuchaban como de costumbre... parecían venir tenuemente de la almohada, como si saliesen de unos auriculares que casualmente estaban sobre ésta...





Como si se tratase del hombre-insecto del famoso libro del gran Kafka, en un momento de lucidez trató de balancearse, como si supiera que así iba a lograr ponerse en pie.


Estaba resultando imposible, y empezaba a ponerse tan o más nervioso que hasta hace un rato. Si bien es verdad que otros habrían roto a llorar en su situación, él en ese sentido se mantenía "seco". ¿O quizás es que no podía llorar, porque sus lágrimas no podían salir de sus nuevos ojos, los cuales parecían cubiertos por algo
que se asemejaba a un cristal, o incluso al plástico, y los cuales aparentemente sólo podían pestañear y moverse para mirar en otras direcciones?

Le quedaba poco para que le diese un ataque de ansiedad. Volvió a gritar, esta vez con una potencia mucho más abrumadora, y pareció que ahora sus gritos ni siquiera se oían tenuemente, como acurrió antes. Parecía que los auriculares antes mencionados se habían desconectado, como si el balanceo que intentó hacer poco tiempo antes hubiese tenido (sólo) ese efecto. Parecía que sólo se le podía oir con los auriculares conectados.

Oyó la puerta principal, la cual estaba cerca de la de aquel cuarto, abrirse. Mario había olvidado que su madre y él quedaron por teléfono en que ésta iba a ir a verle ese día, antes de la comida, para volver a verle en persona.

Su madre abrió la puerta del dormitorio en cuestión, como si "se hubiese olido la tostada". Encendió la luz, miró a la cama, y se puso a gritar, como si fuese el mayor susto de su vida ver a su hijo en su nuevo estado. Por suerte para Mario, su madre, que era de mareo facíl, se desmayó después de llamar a la policía, como en una película cómica, y no antes.

Vino la policía al cabo de un rato, y los vecinos les dijeron que habían oído un grito muy fuerte. Se tuvo que tirar la puerta abajo para que pudieran entrar en la vivienda los agentes y algunos de los vecinos (chismosos) en cuestión. La impresión que causó ver lo que había en dicha vivienda fue tal, que algunos de los que entraron en la habitación se quedaron paralizados.






La madre de Mario fue reanimada por un policía mientras los demás estaban en el dormitorio de Mario, observándole.

Mario no se enteró de que estaba siendo tan analizado por aquella gente. En el transcurso de tiempo en el cual vino la policía, se quedó sin batería.

Parecerá extraño, pero los agentes no lo abservaban como el que observa un cuadro del que nunca se había oído hablar. Lo observaban como el que observa un lienzo del cual habían oído hablar pero nunca habían podido ver con sus propios ojos.

Llamaron al psiquiatra amigo del agente jefe, el cual entendía de extrañas mutaciones más que cualquier otro mortal, o edo decía él.

Los vecinos que entraron en el dormitorio también se sintieron fascinados por el nuevo Mario, pero fueron desalojados por los policías.

Ya llegó el psiquiatra. Cuando lo llamaron le informaron de lo que ocurría, así que ya venía preparado con un portátil bajo el brazo y en la otra mano un cargador USB tamaño XXL que se usaba en éstos casos.

Entró en la habitación. Conectó el cargador a un puerto USB de su portátil y luego a la base del nuevo cuerpo de Mario, el cual volvió en sí porque ya se estaba llenando de energía.

El psiquiatra le explicó a Mario que se había convertido en un hombre-Ipod gris, y que esta mutación recibía el nombre de Ipomorphosis o Ipodmorphosis. Además le dijo que como era un chico un poco chapado a la antigua, no se había transformado en un Ipod de último modelo, sino en uno que salió 2 años atrás.

Mario era tan oficionado a dicho aparatito, que gracias a el cerumen de sus oídos, se mezclaron dichos cuerpos (él y el Ipod). Hay gente con un cerumen muy especial.





Evidentemente, el psiquiatra contestó a las preguntas de Mario, y para oírle se puso en las orejas los auriculares ya conectados. Curiosamente, los auriculares eran de tamaño normal y no de tamaño XXL, como el resto del nuevo cuerpo de Mario.

Aunque parezca mentira, cuando Mario se enteró de lo que era ahora, no se puso ni nervioso,ni cabreado, ni triste... Tenía el convencimiento de que su nueva situación traería más ventajas que inconvenientes, quizás porque Mario siempre fue un cabeza loca...

Desde entonces, Mario y su madre viven felices, él porque, como ahora no tenía ni brazos ni piernas, no podía trabajar y encima el gobierno le daba una paga por ser una "persona incapacitada al trabajo con auriculares incorporados", y ella, su madre, porque ahora podía escuchar la música que quisiera sin tener que comprarse un Ipod.


Y es que ya sabéis lo que dicen; nunca te acostarás sin transformarte una vez más...

FIN

(Ahora resulta que las canciones no funcionan... ¡ME MATO!)


martes, 9 de diciembre de 2008

Perdóname

La hizo llorar... Él no quiso hacerlo, pero la hizo llorar...

Había surgido el tema de la otra parte de la familia, los despredicios que ella, su madre, decía que le hacían a él, su hijo... y que tan poco le importaban a éste.

Él le decía que le daba lo mismo, y que vivía su vida... Ella callaba...

Sus labios empezaron a probar sus propias lágrimas, que caían sin querer por su cara. Sabía que su hijo no entendería su rabia hasta que él fuese padre... y que entonces recordaría sus lágrimas.

El padre pensó que lo mas adecuado sería volver a casa. Su hijo volvió a ponerse en el asiento del copiloto para dejar que el que condujese fuera su progenitor. Para cuando llegasen a casa estarían los ánimos más calmados...


Cerca de allí, también en aquella parte de la ciudad en la que se estaba construyendo nuevas viviendas y dónde los novatos intentaban aprender a conducir, una pareja empezó a discutir...
Hasta que él le tapó dulcemente la boca a ella, y luego la sonrió... Era su forma de decir que discutir no servía de nada... Era su modo de pedir perdón.



Amaral- Perdóname

Perdóname...
por todos mis errores...
por mis mil contradicciones...
por las puertas que crucé...

Disculpame...
por quererte igual que antes...
y por no poder callarme...
ni siquiera hoy lo haré...

Hay...
demasiados corazones sin consuelo...
y es demasiado frío este momento...
cuando siento que te pierdo...

Entiéndeme...
por todas mis locuras...
que fueron la mitad mas una...
de las que te he visto hacer...

Discúlpame...
si te duele lo que veo...
demasiados buitres negros...
tu eres demasiado bueno para ellos...

tu eres demasiado bueno para ellos...

Hay...
demasiados corazones sin consuelo...
y es demasiado frío este momento...
cuando siento que te pierdo...

Hay...
demasiados corazones sin consuelo...
y es demasiado frío este momento...

Hay...
demasiados corazones sin consuelo...
y es demasiado frío este momento...
cuando siento que te pierdo...

jueves, 13 de noviembre de 2008

Súper Súper-Héroes

- ¡Tenemos que encontrarle!- Dijo, por fin, el Chico Tentáculo.

- Si tus poderes sirviesen para algo útil sería más fácil encontrarle, ¿no crees?- Le contestó la Chica Purpurina.

- ¿¡Vais a empezar otra vez!?- Gritó el Señor Enigma.

- Ummmmm...

Se hizo el silencio...

- Chico Nose-Scout, ¿has encontrado algo?- Volvió a decir el Chico Tentáculo.

- Me ha parecido oler su rastro... Falta poco...



Mientras tanto, en la guarida de Mister Místico...




- ¿Chico Narrante?

- ¿Que quieres, Místico?- Le contesté.

- ¿Qué se supone que significan esas onomatopeyas?

- Umm... No sé, pero quedaban bien...






Hola, ahora el que os narra no es Chico Narrante, es Chico Tuerto...


- Mister Místico, ¡verás como al final me rescatan!- Gritó efusivamente Chico Missing, el Super-héroe del grupo Los poderosos (grupo bueno) secuestrado.

- ¡¡JA!! ¿En serio piensas eso?

- No... Pero es que mi poder es decir frases que queden como si de una peli se tratase...

Mister Místico le pidió a uno de sus secuaces, obviamente también perteneciente a su bando, el Bando Canalla, que le trajese una limonada.


Al mismo tiempo, en el descampado dónde lucharon por última vez Los Poderosos y el Bando Canalla y dónde se le perdió la pista al Chico Missing...






- ¡Uff! Chico Cuesco, ¿otra vez te has...?

- Perdón...

- ¡YA! ¡YA LO HE ENCONTRADO!- Gritó el Chico Nose-Scout

- ¿El qué, el rastro de Chico Missing? Pues me extraña, porque estando aquí el Chico Cuesco cualquiera huele otra cosa...

- No, exactamente. He encontrado un nota en la que pone:

"El Bando Canalla tiene secuestrado a vuestro amigo en la antigua fábrica Mars Flash

Firmado: C. N."

¿Qué ocurrirá en la próxima entrega de Súper Súper-Héroes? ¿Recuperaré mi ojo? ¿A que viene que haya una segunda parte de una tontá como ésta? Las respuestas son: Tendrás que verlo, tendrás que verlo (cerrando un ojo) y porque no me da la gana escribir más.

(De momento) FIN

Texto: Súper Pegaso

Guión: Ninguno

Imágenes: Súper google...



martes, 30 de septiembre de 2008

Pasión

Él la llevaba en brazos. Ella se dejaba llevar... y besar.


Llegaron al dormitorio, y Él la posó sobre la cama. Para quitarse los zapatos, se dió la vuelta, de forma que vio la cajonera que había pegando a la pared, justo debajo de aquel espejo colgado. Se percató de que había una foto boca abajo. Sin si quiera proponérselo, se puso a sonreír. Sabía que allí había una foto del marido de Ella.


Cuando ya estaban en la cama, empezaron a besarse como si les fuera la vida en ello. Ella se levantó de repente, y le pidió a Él que esperase un poco, que tenía una sorpresa.


Al poco tiempo, vino con un recipiente de nata, unas pocas fresas y, en una cubitera, una botella de champán. Lo tenía todo planeado.


Empezaron a jugar, a divertirse y a rociar su cuerpos con un poquito del champán. Ninguno de los dos había hecho nunca algo así. Se lo estaban pasando en grande.



Al cabo de su debido tiempo, cansados ya de tanta fresa, nata y champán, empezó la verdadera acción. El juego resultó un mero calentamiento.


Él era de esos a los que les gusta dejarse hacer... hasta ese día. Sabía perfectamente que Ella quería ser, aunque sólo fuera por una vez, la que se dejaba hacer, y quería compracerla y tomar las riendas.





Ella estaba disfrutando como nunca. Le gustaba hacerlo con un desconocido. Además, sabía que su marido no iba a aparecer, así que no tenía prisa...


La noche fue pasando, pero el éxtasis no disminuyó. Los dos querían más...


A Ella ya le resultaba imposible aguantarse los gemidos. Estaba explotando...


Él, por su parte, siguió con la misma potencia, la cual estaba volviendo loca a su amante.


Ya era imposible seguir así. El éxtasis llegó a su dulce final. Fue tan espectacular como al descorchar una botella de champán.


Los dos acabaron rendidos, y se pusieron a dormir. Al amanecer ya no eran Él y Ella, eran María y Bruno, dos personas normales.

- Hola, cariño. ¿Te ha gustado el experimento?- Preguntó Bruno


- Ha sido la mejor idea de mi vida.

Ya se quitaron las caretas y dejaron de actuar, volvieron a la realidad. Una realidad de un matrimonio normal y corriente que decidieron adoptar los roles apropiados una noche apropiada... y con las personas apropiadas.


FIN


martes, 23 de septiembre de 2008

Post 100 % espontáneo

Me estaba preguntando que clase de post hacer (se me había ocurrido hacer un post tipo novela y todo...), y he llegado a la conclusión de que lo mejor será escribir lo que me salga en el momento. Y si queda como un "churro", como decís ahora los terrícolas, pues habrá que comprar tazas para todos y chocolate Paladín.



Claudia estaba preparando el pan y la pasta. No tenía necesidad de hacerlo porque podría comprarlos, pero le gustaba y disfrutaba haciéndolo, porque experimentaba con ellos y le podía añadir lo que ella quisiese. A Claudia le gustaba ser una hippie alimenticia.

Ya había amasado el pan, y lo estaba poniendo en un recipiente, con un paño encima, para que reposase (ella siempre supo que todo el mundo necesitaba reposar después de ser amasado).

Llamaron a la argolla de la puerta principal. El ambiente empezó a "tensionarse"...

A Claudia le empezaron a temblar las piernas. Sabía que el único que llamaría a su puerta tan temprano sería su hermano Ginés. Seguramente venía para pedirle dinero...

- ¿Qué quieres?- Le dijo ella, cuando abrió la puerta.

- Dinero... sabes que no es plato de buen gusto pedirte nada...

- ¿Y para qué lo quieres ahora?

- No tengo casi comida...

- Pues ya está. Te doy el pan que estoy haciendo y listo...- Le replicó Claudia, aunque ella bien sabía que el dinero no era para eso...

- ...

- Mira, Ginés, no voy a darte dinero. Y menos para lo que tú y yo sabemos.

- Pero... ¡Es una necesidad!, y sabes que ya casi ni vengo....

Claudia se dio cuenta de que su hermano tenía más callos en los brazos. Eso era señal de que se seguía pinchando, porque cuando te pinchas demasiadas veces en un mismo punto, se acaba formando un callo.

Claudia le cerró la puerta, y quizás parecerá extraño, pero no tenía remordimientos por hacerlo.

Al caer la noche, alguien tiró una piedra a la ventana de su habitacion que rompió el cristal. Dicha piedra era de tamaño considerable. Ella vivía sola, con lo cual el miedo la dejó paralizada. Sabía que nadie estaba ahí para protegerla.

Oyó la voz de su hermano, insultándola, ya no sólo a ella, sino también al hijo que perdió... A Claudia le estaba dando un ataque de ansiedad... hasta que todo se calmó de repente.

A la noche siguiente, ocurrió igual, y a la siguiente, y a la siguiente. Claudia empezaba a desear la muerte a su hermano... hasta que un día todo cambió. Ginés ya no vino más. Ella sabía que su hermano había muerto, pero no le importaba. En éstos últimos días le acumuló tanto odio que incluso se sintió aliviada.

A la mañana siguiente, Claudia siguió haciendose su propio pan, como si nada hubiese ocurrido...

Psd: Yo mismo me he dado cuenta de que el texto ha pasado de ser una cosa o ser otra (o esa sensación tengo). Pero no voy a corregirlo, porque no sería tan espontáneo si lo hiciera, además tengo prisa por comprar las tazas...

martes, 2 de septiembre de 2008

Formas de ver la paleontología

1, Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí...



-Augusto (Tito) Monterroso-



... tirado. Resulta que la noche anterior hubo fiesta en la facultad, y a Ned, el amigo inseparable de Johnny, (y que no pertenecía a dicha facultad) no se le ocurrió otra cosa que traerse un bolsón lleno de ropa (la cual era mayoritariamente verde, su color favorito).



Conforme fue pasando la noche, se fueron acabando el whiskey, el ron y la cerveza, y Ned se fue poniendo lo que encontraba en el bolsón, mientras que Johnny no probaba ni gota. Al final acabó con una melopea tan monumental que se puso toda la ropa que trajo, y no paraba de decir "Soy un dinosaurio", "¿A que parezco un dinosaurio?". Como suele pasar en estas ocasiones, al principio la gente se lo tomó a guasa, hasta que empezó a dar vergüenza...



Menuda la que le esperaba a Ned cuando, al abrir los ojos, vio que media facultad le estaba observando medio abochornada, medio muerta de la risa (y mayoritariamente sobria)...



A Johnny se le escapó, entre dientes un "Maldito dinosaurio..."



2, Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí...

..., aunque parecía inmóvil... Claire sabía que tenía que salir de allí cuanto antes.



Procurando no hacer ruido, se puso en pie. Los nervios le hacían temblar las piernas...



¡No, la mochila estaba a 5 centímetros del monstruo! Claire sabía que si no la cogía acabaría muriendo de sed o de hambre. Se armó de valor y...



- ¡Pero bueno! Así que estabas aquí, ¿eh?



A Claire le entró el pánico, ¡un dinosaurio había venido a comérsela! Ya no tenía escapatoria...



- ¡Claire, sube ya aquí! Si te hubiese pasado algo...



Ella alzó la cabeza, y entre las ramas de un árbol y encima del terraplen y agarrada a la valla, reconoció a su profesora.



- ¡Está visto que contigo no se pueden hacer excursiones! Ya la liaste en el Selwo, y ahora aquí... ¡Y yo que pensaba que si os levaba al parque de las esculturas de los dinosaurios os portaríais bien!



A Claire le esperaba un a buena bronca...



3, Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí...

..., ¡que majo que era aquel animalito!. Al despertar, a la pequeña de la familia le encantaba encontrarse con su mascota. Eso le hacía feliz...





(¿Cuál os ha gustado más?)

Actualización: http://sandra-becerril.blogspot.com/2007/07/cuando-despert-el-dinosaurio-todava_30.html

jueves, 31 de julio de 2008

¡Me voy!

"Ya lo he decidido; me marcho de aquí. Estoy harto de las obligaciones, de las órdenes y de todo en general.

Ya he preparado el hatillo; quiero irme con poca ropa; así viviré más la vida y tendré más emoción.

Y en cuento a mis obligaciones, ¡que se vayan a volar! Yo lo que quiero es vivir mi vida sin depender de nadie y haciendo lo que quiera... ¡Ah, y acostarme tarde! Porque esa es otra, ¡estoy hartísimo de madrugar tanto! ¡Por fin ya no tendré más a ese maldito despertador cerca!

Ah, y también estoy harto de comer siempre lo mismo; quiero comer lo que encuentre por los árboles del camino. Seguro que me encuentro alguna sandía o un melón... ¡o incluso una tarta!

Bueno, el caso es que me voy y la carta que estoy haciendo ahora mismo es una despedida. Pero ahora que lo pienso... ya no estoy tan enfadado con papá y mamá..."





(Para acompañar este post, quería poner la cancion Me voy de casa de Mecano, pero como no la he encontrado; os pongo otra, aunque no tenga nada que ver con el tema. Disfrutadla)

http://es.youtube.com/watch?v=SG3_Z2e40a4

(Acabo de darme cuenta que no sé poner los vídeos directamente en el blog... ¬¬)

lunes, 21 de julio de 2008

Post dáltonico

Bueno, en vista de que mi último post no ha causado furor precisamente (qué vamos a hacerle, los genios también tienen días malos... lástima que yo tenga tan poco de genio... :'( SNIFF), voy a poneros la continuación del famoso post de la extraña máquina (aunque yo no quería hacerle continuación, pero lo pedísteis con unos ojitos que pa qué...)







Allá vamos (me he tomado la molestía de poner también la primera parte):


¡Hay un bicho extraño en la cocina! (Primera parte):



De repente toda la casa se inundó. Él ya no sabía que hacer... ¡Maldita máquina!.


Montse, como todos los días de lunes a viernes, se fue al trabajo a los 15:00 horas.


Edu, como todos los días de lunes a viernes (y sábados y domingos) se quedó en casa. Total, él ya había cumplido su trabajo (Léase: Habían f******* la noche anterior).


Él, por primera vez en su vida, intentó entrar en la parte de la cocina en la que estaba la despensa y, abajo, la lavadora. Quería descubrir, por fin, como era aquella zona tan inhóspita... pero una fuerza interna le decía que no podía hacerlo, que era imposible. Pero, por otro lado, el Cola-Cao estaba allí, y ya no quedaba más en el estante de encima de la vitro... Había que hacerlo.


Armado de valor, emprendió su camino...


Ya estaba ante la puerta de la cocina. Ya quedaba menos...


- Eduardo, si eres un hombre, ¡hazlo!- Se decía a sí mismo.


¡Dios, no es posible! ¡Ya estaba en la despensa!Sin perder ni un segundo, cogió el ansiado bote de Cola-Cao... pero sus ojos vieron algo que le llamaba mucho la atención. Era un máquina grande, cuadrada, metálica, con botones... Una cosa que no había visto nunca.


Sin poder remediarlo, tuvo que tocar aquel bicharraco... ¡Y no se quemó ni nada! Pero pasaba algo raro; no era normal que aquella máquina se moviera tanto...


- Está rota la cosa ésta... Quizás dándole una patada...


Cual hombre neanderthal que quería arreglar su tronco-móvil, lo hizo sin apenas pensárselo... ¡Y aquella máquina empezó a expulsar agua!


¡Dios, la que iba a liar Montse!


¡Hay un bicho extraño en la cocina! (La reacción de Montse... ¿habrá que lamentar heridos?...)



Montse, como todos los días de lunes a viernes, vino del trabajo a las 19:00 horas. Ni se imaginaba la que se iba a encontrar...


Eduardo ya sabía que la espada de Damocles estaba a punto de cortarle los huevos la cabeza... Tenía que inventarse algo...


Montse ya había abierto la puerta, y al ver aquella inundación, que ya casi asomaba por abajo de la puerta, la muy gilipollas lista pensó que a su Edu le había pasado algo...


- ¡Cari, cari! ¿Estás bien? ¡Ay, y yo por ahí trabajando mientras tu limpiabas esto!- Dijo Montse (la Super Mo para sus amigas), llorando y todo (mejor me ahorro mi opinión de la Super MOsquita muerta ésta...)


- ¡No te imaginas lo que ha pasado! Te estaba esperando en el sofá cuando de repente ha empezado a caer agua del techo de la despensa... ¡Lo he pasado fatal, Super Cari!- Dijo Edu, apijando la voz, para que así Super Mo le entendiera mejor...


- Pero cari, si el techo está totalmente seco...


- Sí, pero has de tener en cuenta que le he pasado la super balleta

- ¡Ay, que listo que eres, cari! ¿Oye, y el abollón que tiene la lavadora?

- Ummmmmmmmmm... Cari, es que había una super mosca ahí, y al matarla...- Dijo Edu en un tono que, a la par de falso, parecía dicho por un mal actor... Vaya; por el mismo Edu...


- ¡Ay, que listín es mi super cari!


-Bueno... ¿y ahora qué?- Volvió a decir Edu, porque ya sabeís que hay días en los que uno está espesito y le tienen decir lo que debe hacer. Hasta los genios tienen días malos... (ummmm...)


- No sé... ¿que tal si me das lo mío y lo de mi prima?


- Montse, ¿y el agua?


- ¡Ay, chico, mañana se encargará la asis!- Le contestó Super Mo, refiriéndose a la asistenta


- ¡¡VALE!!


Y así toda la noche... ¡Y es que ya sabéis lo que dicen! Que los que están con pijas son los que más duran, (más que un buen Escocés del norte, sí, sí)



FIN

Sé que algunos esperábais que Montse le diera una ostia o algo así, pero sinceramente, no me parecería justo criticar una forma estereotipada de chico y no una forma estereotipada de chica ;)

miércoles, 2 de julio de 2008

13 de julio, diario personal:

"Querido cuaderno de bitácora:


Sigo sin encontrar los apuntes oficiales. Se me cayeron cuando escapé de... de aquello, yendo hacia el bosque... Tampoco he encontrado a mis compañeros; ni a Atomi, ni a Wilson, ni a Ben... Creo que les ha pasado algo...


Aún sigo en la copa del árbol muerto, pero creo que no aguantaré mucho más aquí, sin comida ni agua... Y he pasado una noche malísima, porque alguno de los proyectos ha estado aullando toda la noche... creo que ha sido X23...


14 de julio:


Alguno de los proyectos me ha arañado la pierna. Estaba buscando algo de comida o agua, cuando empezó a hacerse de noche... Estaba intentando subir al maldito árbol, cuando... Debe de haber sido X13, porque se ve claramente que me han herido con garras profundas...


Mañana volveré a probar suerte con la comida, y empezaré desde bien temprano... no quiero que Los proyectos vuelvan a atacarme..."


- Jefferson... que ha sido de tí, amigo...- Wilson había encontrado el diario de su compañero. estaba tirado en el suelo, bajo un gran árbol imposible de identificar, que estaba totalmente seco... y estaba manchado de sangre...



Wilson se vio obligado a subir el también al ya mencionado árbol. Empezaba a hacerse de noche.

miércoles, 4 de junio de 2008

¡Hay un bicho extraño en la cocina!

De repente toda la casa se inundó. Él ya no sabía que hacer... ¡Maldita máquina!.

Montse, como todos los días de lunes a viernes, se fue al trabajo a los 15:00 horas.
Edu, como todos los días de lunes a viernes (y sábados y domingos) se quedó en casa. Total, él ya había cumplido su trabajo (Léase: Habían f******* la noche anterior).

Él, por primera vez en su vida, intentó entrar en la parte de la cocina en la que estaba la despensa y, abajo, la lavadora. Quería descubrir, por fin, como era aquella zona tan inhóspita... pero una fuerza interna le decía que no podía hacerlo, que era imposible. Pero, por otro lado, el Cola-Cao estaba allí, y ya no quedaba más en el estante de encima de la vitro... Había que hacerlo.

Armado de valor, emprendió su camino...

Ya estaba ante la puerta de la cocina. Ya quedaba menos...

- Eduardo, si eres un hombre, ¡hazlo!- Se decía a sí mismo.

¡Dios, no es posible! ¡Ya estaba en la despensa!
Sin perder ni un segundo, cogió el ansiado bote de Cola-Cao... pero sus ojos vieron algo que le llamaba mucho la atención. Era un máquina grande, cuadrada, metálica, con botones... Una cosa que no había visto nunca.

Sin poder remediarlo, tuvo que tocar aquel bicharraco... ¡Y no se quemó ni nada!
Pero pasaba algo raro; no era normal que aquella máquina se moviera tanto...

- Está rota la cosa ésta... Quizás dándole una patada...

Cual hombre neanderthal que quería arreglar su tronco-móvil, lo hizo sin apenas pensárselo... ¡Y aquella máquina empezó a expulsar agua!

¡Dios, la que iba a liar Montse!

Muy probablemente,
CONTINUARÁ

martes, 20 de mayo de 2008

Flor de loto (y una disculpa)

Antes que nada, quiero disculparme por haber tardado tanto en actualizar. Estoy ocupado cambiando el suelo y las puertas del piso, y ya sabéis la que se lía :S

Bueno, como lo prometido es deuda, aquí va la continuación del último post ;)

Shizuko sabía que no podía esperar más. Sabía que la vida de su hijo corría peligro...
Con paso firme se dirigió a la pequeña habitación contigua para ver la carita de su hijo, que casi estaba toda rodeada por el futón. Instintivamente, acercó su mano a su frente. No parecía tener fiebre...

Shizuko empezó la travesía a través de la nieve, andando a duras penas hacia la cima del Kitadake. Cuando ya sus pies no parecían querer responderla, encontró en su camino a una anciana, que estaba sentada en una roca inmensa. Shizuko supo inmediatamente que aquella anciana, de ojos grises como un cielo nublado, no podía ser humana...

- Veo que te importa la vida de tu hijo- Dijo la extraña mujer...

Tan exhausta estaba Shizuko que no pudo ni responderle.

- Vas bien, pero por un camino equivocado... Dime, ¿estás dispuesta a todo para salvar a Masayoshi, tu hijo?

- Por supuesto. Daría la vida por él...

- ¿Y también darías la posibilidad de oír?

Shizuko se quedó tan extrañada que no supo qué decir.

- Dí, darías tu sentido del...

- Sí - Dijo Shizuko, tajantemente.

- Pues bien. ¿Ves aquel río de ahí? Debes seguir su cauce, a contracorriente. Llegado el momento, sabrás donde debes ir.

Shizuko giró la cabeza para ver el río en cuestión, y cuando la volvió a su sitio, vio que la anciana desapareció... En ese preciso instante, notó que ya no oía el viento helado cruzar por delante suya. La extraña señora había cumplido su promesa...

Sin más demora, Shizuko emprendió su rombo.

Llevaba más de una hora andando, y ya no podía más. Sentía que sus pies, a pesar de que calzaban unos zapatos de piel, estaban totalmente helados. No pudo evitar desmayarse...

De repente, sintió una voz. Pero no parecía que hablara tal y como conocemos el término, sino que aparentaba ir directamente a su cabeza... ¿Se trataría de algún tipo de poder psíquico, quizás?

Esa voz, al contrario que las voces de los otros dos seres, aparentemente femeninos, era muy dulce y acogedora.

- Pobre... Debes de estar exhausta... yo podría aliviar tus penas...

Shizuko creía que aquello era un sueño, ya que escuchaba todo sin tan siquiera abrir los ojos. Estaba demasiado cansada para hacerlo...

- Mira, te ofrezco un trato...

- Te daré lo que me pidas...

- Entiendo... Si me das tu voz, yo te desvelaré el camino.

Shizuko quería mirar a los ojos a aquel ser, pero se dio cuenta de que no podía abrirlos...

- Ya te he dicho que te daría lo que me pidieses- Contestó Shizuko.

- Pero eso no es todo, también quiero la movilidad de tus piernas. Seguro que el camino será muy duro, ya que tendrías que arrastrarte, pero si te importa la vida de tu hijo... Y por cierto, ahora mismo le está subiendo la fiebre. yo diría que incluso está llegando a un punto peligroso...

- Está bien. Te ofrezco lo que quieras, pero debes prometer que a Masayoshi no le pasará nada.

La extraña voz no contestó... y nunca lo haría.

Shizuko abrió los ojos en ese preciso instante. Parecía haber despertado de un sueño... o una pesadilla.

Ahora se encontraba en un prado verde y que llegaba hasta donde alcanzaba la vista.

Shizuko, instintivamente, comprobó si era cierto lo de su voz y lo de sus piernas. Comprobó que, por más que lo intentaba, no podía hablar... y tampoco ponerse en pie. Sin más demora, continuó su camino, arrastrándose a duras penas.

Mientras sus brazos luchaban por no flaquear, se le vino a la cabeza la imagen de Fainaru, su difunto esposo y padre de Masayoshi. ¿Cómo pudo aparecer muerto de aquella manera?

De repente, sus ojos se abrieron de par en par, parecían querer salirse de sus órbitas. Ahora lo entendía todo, Fainaru no murió de forma accidental, y tampoco por un hechizo... Sí, no cabía la menor duda; La quemadura de su cuello había sido provocada por un ser... y Shizuko sabía quién fue; La extraña mujer que se le apareció aquella noche. Fainaru...
La imagen de su difunto esposo, tirado junto al futón, con cara de serenidad, tal y como ella misma lo descubrió, parecía clavársele en las pupilas.

No era justo negociar con quien lo habían matado... pero, por otro lado, Masayoshi necesitaba ayuda...

Shizuko ya no quería fiarse de nadie. No podía hacerlo...

Pero ya se había sacrificado, ya nadie le devolvería la movilidad de sus piernas, ni su sentido del oído, ni su voz... No podía rendirse. Sabía que, aunque muriera en el intento, debía seguir adelante. Masayoshi se lo merecía.

Continuó. No tenía fuerzas, pero continuó.

Finalmente, Shizuko, poco a poco, logró salir de la zona de hierba alta. Pero ahora todo el camino eran piedras que se clavaban en su piel y arena que escocía en sus heridas. Pero no podía parar.

Todo aquello era muy extraño. El Kitadake no era así... y no era posible que hubiese dejado atrás una zona nevada y ahora se encontrara con un paisaje rocoso, justo después de haber dejado atrás un valle de hierba y hierbajos... Pero Shizuko sabía que tenía que continuar. La de que su hijo iba a recuperarse podía más que todo el dolor físico. Porque, ante todo, Shizuko era madre.

Ya parecía que quedaba poco para llegar a la cima de aquel lugar. Sí, ya solamente unos pocos pasos separaban a Masayoshi de la salvación. Los brazos de Shizuko, cansados y amoratados, no debían pararse. No podían.

Sólo unos 50 metros más de ascenso por aquella ladera, que cada vez se hacía más empinada, y todo cambiaría. Ni las rocas, ni la arena ardiente parecían afectar a sus piernas, que aunque inmóviles, sentían dolor.

Sólo un paso más... Sólo un poco más de esfuerzo...

Por fin, Shizuko llegó al final de aquella ladera, a lo que parecía ser la cima de ese sitio.

Tan cansada estaba, que, nada más llegar, se tiró al suelo, e, insconcientemente, se desmayó.

Cuando ya recuperó el sentido, vio que estaba en el mismo sitio... ¡pero que en aquel lugar había un lago! ¡y en ese lago habían nenúfares, y flores de loto!

No podía entretenerse. Su hijo la necesitaba.

Ya, cuando Shizuko empezaba a sumergirse en dicho lago, una voz le animaba a seguir. ¿Sería su imaginación o, verdaderamente, la estaban animando?

Ya quedaba muy poco, ya casi podía tocar las flores de loto...

- ¡Quieta! ¡Aún no has terminado de cumplir tu promesa!

Shizuko giró la cabeza y vio a aquella señora que, en una fría noche de invierno, le dijo lo que debía hacer para salvar a Masayoshi. En ese mismo instante, se dio cuenta de que le estaba hablando por la mente, y que ella también podía hacerlo.

- ¡Tú fuíste la que matastes a Fainaru, mi marido! - Le gritó Shizuko, que, a duras penas, lograba sacar la cabeza de la superficie de agua de aquel lago, que por cierto, era mucho menos hondo de lo que parecía.

- ¿Eso crees? ¡y solamente cumplí mi deber!

- ¿Tu deber?

- Si, yo sabía que el estaría dispuesto a dar su alma por tal de que a su mujer y a su hijo no les pasara nada. Y él aceptó el trato...

- ¡Y le mentiste! ¡Te lo llevaste, pero no cumpliste tu promesa! Al poco tiempo, nuestro hijo cayó enfermo. ¡y mírame a mí! ¡No puedo andar, oír y hablar! ¡Has jugado sucio!

- ¿De verdad crees que no cumplo mis promesas? Te he traído aquí para recuperar la salud de tu hijo. Si no quieres creerme, habrás perdido toda esperanza de que se salve. Tú decides; O haberte sacrificado para nada, o salvar la vida de tu hijo.

Shizuko seguía teniendo en que su hijo se iba a recuperar, y era consciente de que sólo tenía que creer en aquel ser una vez más. No había nada que perder.

- Acepto tu reglas...

- Bien... ¿Ves esa flor de loto que brilla más que ninguna otra? Debes cogerla y contar sus pétalos. Cada pétalo simboliza un día de vida de tu hijo, y para que su número aumente, debes
cumplir ciertos sacrificios.. Pero aún no has terminado de sacrificarte. Si quieres que la vida de tu hijo sea larga y próspera, debes ofrecerme tu vista. Ése será tu último sacrificio. Si no aceptas, Masayoshi, morirá en poco tiempo...

Sin persárselo dos veces, Shizuko contestó que aceptaba el trato.

- Bien. Ponte delante de la flor, arráncala, agarrála con los dientes y sal del agua. Si no, te ahogarás.

Shizuko, extrañada de que aún pudiera seguir viendo, cumplió sus órdenes. Cuando logró salir del agua, sus ojos se nublaron de repente. Aquella malvada señora había cumplido su parte del trato.

Shizuko, que ahora se encontraba sola en aquel lugar, comprendió que debía contar los pétalos de aquella flor de loto. Y, sin demorarse apenas un segundo, comenzó a hacerlo.

Shizuko nunca conseguía contar todos los pétalos... Empezaba a estresarse.

De repente, una voz dulce, varonil y potente empezó a sonar en su cerebro. Shizuko sabía perfectamente que el que le hablaba era su difunto marido...

- Shizuko, deja de contar. ¿Es que no te das cuenta de lo que te está diciendo la flor?
Te está diciendo que a nuestro hijo le quedan una cantidad de días incontable. Shizuko, lo has conseguido.

Shizuko despertó de repente. Estaba en su casa. ¡Y podía ver, oír, hablar y mover las piernas!
La imagen de Fainaru apareció de repente, justo delante del futón en el que estaba descansando Shizuko.

- Shizuko, ¿sabes lo que ha pasado?

- Amor mío... yo... yo...

- Ahora Masayoshi está totalmente recuperado. Ahora msimo está descansando el su habitación...

- Pero... Amor, ¿y tú? ¿Por q no sigues aquí, cuidando de tu hijo y de mí...?

- Shizuko, un día, un espíritu se me apareció en sueños. Me dijo que Masayoshi iba a enfermar, y que, si yo no ponía remedio, iba a morir... Shizuko, ése espíritu es el que se te apareció aquella noche. Aquel espíritu me dijo que, para que mi hijo no muriera, debía morir yo. Shizuko, toda ha sido parte de un trato de aquel malvado espíritu. Quería probar si tu y yo protegeríamos a nuestro hijo hasta el final de nuestros días. Te serguiré protegiendo, amor...

Fin

lunes, 7 de abril de 2008

Flor de loto


(Este texto está inspirado en una historia que escuché hace mucho tiempo de la cual sólo recuerdo el final)

Shizuko vivía en la Prefectura de Yamanashi, cerca de la montaña Kitadake.
Su único hijo, Masayoshi, siempre había sido un chico de salud delicada, pero su estado empeoró cuando se quedó huérfano de padre. La fiebre no bajaba de los 40 grados y sus pupilas se tornaron amarillentas.
La gente del pueblo decía que el chico había sido maldecido por alguna estraña criatura y que su enfermedad no tenía solución. Y parecían tener razón...
Shizuko empezaba a creer en las habladurías. Veía que su hijo tenía comportamientos extraños y síntomas para ella desconocidas, con lo cual, aunque no quisiera hacerlo, la duda de un supuesto hechizo sobrevolaba su mente. Pero, ¿cómo solucionar el problema?
Una noche de invierno, una extraña señora llamó a la puerta de la casa. Shizuko no quería abrir, pero algo en su interior le dijo que debía hacerlo.
Quien llamaba era una señora vestida con un kimono blanco impoluto. Tenía la tez blanquísima y una larga melena que parecía haber sido alisada a conciencia. En cierto modo, parecía una geisha que se había extraviado por el camino... pero también parecía ser una de las protagonistas de alguna leyenda antigua.
- Sé que le pasa a tu hijo...- Dijo con una voz que helaba la sangre.
Shizuko, en un momento de lucidez, intentó cerrar la puerta, pero la extraña señora lo evitó con un golpetazo tosco y seco que asustó e inmobilizó a Shizuko.
- También sé la razón de la muerte de tu marido...
En ese momento, la cara de Shizuko quedó paralizada. Era imposible que alguien supiera de que murió Fainaru, el padre de Masayoshi y esposo de Shizuko. Nadie estuvo presente cuando ocurrió todo...
- Si de verdad quieres que tu hijo se recupere, más vale que me escuches...
A Shizuko no le quedó otra opción, porque ya sabía que aquella mujer no era humana, porque sabía que si estaba allí era por algo, porque sabía que debía escucharla.
Ya en la habitación que a veces servía como comedor y a veces, cuando Shizuko extendía su futón en el suelo, servía de dormitorio, la señora extraña dijo con unas palabras que parecían surguir del fondo de un abismo algo que Shizuko quería oir: una solución para los males de su hijo.
Le dijo que si quería que Masayoshi, que en ese momento dormía en otra habitacion, viviera, debería caminar hasta la cima del Kitadake y que debía seguir las instrucciones que le darían ciertas personas. Pero le puso como condición cumplir dichas instrucciones a rajatabla, sin pensar en las consecuencias. Shizuko, al igual que haría cualquier madre, dijo que estaba dispuesta a hacer lo que le decía a pesar de las consecuencias.
- Una cosa más: ¿Alguna vez has visto las flores de loto del lago que hay en la cima del Kitadake?
- ¿Perdón? En la cima del kitadake no hay ningun lago...
- Si de verdad te importa tu hijo, verás las flores de loto.
En ese instante la extraña señora acercó su mano a la frente de Shizuko y ésta cayó en un sueño profundo. Cuando despertó no sabía si todo había sido un sueño. Pero, como si de un acto reflejo se tratara, se llevó la mano a la frente y así se dió cuenta de que tenía una pequeña quemadura.
Shizuko sabía que esa quemadura no estaba ahí por casualidad...
Continuará...