martes, 2 de septiembre de 2008

Formas de ver la paleontología

1, Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí...



-Augusto (Tito) Monterroso-



... tirado. Resulta que la noche anterior hubo fiesta en la facultad, y a Ned, el amigo inseparable de Johnny, (y que no pertenecía a dicha facultad) no se le ocurrió otra cosa que traerse un bolsón lleno de ropa (la cual era mayoritariamente verde, su color favorito).



Conforme fue pasando la noche, se fueron acabando el whiskey, el ron y la cerveza, y Ned se fue poniendo lo que encontraba en el bolsón, mientras que Johnny no probaba ni gota. Al final acabó con una melopea tan monumental que se puso toda la ropa que trajo, y no paraba de decir "Soy un dinosaurio", "¿A que parezco un dinosaurio?". Como suele pasar en estas ocasiones, al principio la gente se lo tomó a guasa, hasta que empezó a dar vergüenza...



Menuda la que le esperaba a Ned cuando, al abrir los ojos, vio que media facultad le estaba observando medio abochornada, medio muerta de la risa (y mayoritariamente sobria)...



A Johnny se le escapó, entre dientes un "Maldito dinosaurio..."



2, Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí...

..., aunque parecía inmóvil... Claire sabía que tenía que salir de allí cuanto antes.



Procurando no hacer ruido, se puso en pie. Los nervios le hacían temblar las piernas...



¡No, la mochila estaba a 5 centímetros del monstruo! Claire sabía que si no la cogía acabaría muriendo de sed o de hambre. Se armó de valor y...



- ¡Pero bueno! Así que estabas aquí, ¿eh?



A Claire le entró el pánico, ¡un dinosaurio había venido a comérsela! Ya no tenía escapatoria...



- ¡Claire, sube ya aquí! Si te hubiese pasado algo...



Ella alzó la cabeza, y entre las ramas de un árbol y encima del terraplen y agarrada a la valla, reconoció a su profesora.



- ¡Está visto que contigo no se pueden hacer excursiones! Ya la liaste en el Selwo, y ahora aquí... ¡Y yo que pensaba que si os levaba al parque de las esculturas de los dinosaurios os portaríais bien!



A Claire le esperaba un a buena bronca...



3, Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí...

..., ¡que majo que era aquel animalito!. Al despertar, a la pequeña de la familia le encantaba encontrarse con su mascota. Eso le hacía feliz...





(¿Cuál os ha gustado más?)

Actualización: http://sandra-becerril.blogspot.com/2007/07/cuando-despert-el-dinosaurio-todava_30.html

jueves, 31 de julio de 2008

¡Me voy!

"Ya lo he decidido; me marcho de aquí. Estoy harto de las obligaciones, de las órdenes y de todo en general.

Ya he preparado el hatillo; quiero irme con poca ropa; así viviré más la vida y tendré más emoción.

Y en cuento a mis obligaciones, ¡que se vayan a volar! Yo lo que quiero es vivir mi vida sin depender de nadie y haciendo lo que quiera... ¡Ah, y acostarme tarde! Porque esa es otra, ¡estoy hartísimo de madrugar tanto! ¡Por fin ya no tendré más a ese maldito despertador cerca!

Ah, y también estoy harto de comer siempre lo mismo; quiero comer lo que encuentre por los árboles del camino. Seguro que me encuentro alguna sandía o un melón... ¡o incluso una tarta!

Bueno, el caso es que me voy y la carta que estoy haciendo ahora mismo es una despedida. Pero ahora que lo pienso... ya no estoy tan enfadado con papá y mamá..."





(Para acompañar este post, quería poner la cancion Me voy de casa de Mecano, pero como no la he encontrado; os pongo otra, aunque no tenga nada que ver con el tema. Disfrutadla)

http://es.youtube.com/watch?v=SG3_Z2e40a4

(Acabo de darme cuenta que no sé poner los vídeos directamente en el blog... ¬¬)

lunes, 21 de julio de 2008

Post dáltonico

Bueno, en vista de que mi último post no ha causado furor precisamente (qué vamos a hacerle, los genios también tienen días malos... lástima que yo tenga tan poco de genio... :'( SNIFF), voy a poneros la continuación del famoso post de la extraña máquina (aunque yo no quería hacerle continuación, pero lo pedísteis con unos ojitos que pa qué...)







Allá vamos (me he tomado la molestía de poner también la primera parte):


¡Hay un bicho extraño en la cocina! (Primera parte):



De repente toda la casa se inundó. Él ya no sabía que hacer... ¡Maldita máquina!.


Montse, como todos los días de lunes a viernes, se fue al trabajo a los 15:00 horas.


Edu, como todos los días de lunes a viernes (y sábados y domingos) se quedó en casa. Total, él ya había cumplido su trabajo (Léase: Habían f******* la noche anterior).


Él, por primera vez en su vida, intentó entrar en la parte de la cocina en la que estaba la despensa y, abajo, la lavadora. Quería descubrir, por fin, como era aquella zona tan inhóspita... pero una fuerza interna le decía que no podía hacerlo, que era imposible. Pero, por otro lado, el Cola-Cao estaba allí, y ya no quedaba más en el estante de encima de la vitro... Había que hacerlo.


Armado de valor, emprendió su camino...


Ya estaba ante la puerta de la cocina. Ya quedaba menos...


- Eduardo, si eres un hombre, ¡hazlo!- Se decía a sí mismo.


¡Dios, no es posible! ¡Ya estaba en la despensa!Sin perder ni un segundo, cogió el ansiado bote de Cola-Cao... pero sus ojos vieron algo que le llamaba mucho la atención. Era un máquina grande, cuadrada, metálica, con botones... Una cosa que no había visto nunca.


Sin poder remediarlo, tuvo que tocar aquel bicharraco... ¡Y no se quemó ni nada! Pero pasaba algo raro; no era normal que aquella máquina se moviera tanto...


- Está rota la cosa ésta... Quizás dándole una patada...


Cual hombre neanderthal que quería arreglar su tronco-móvil, lo hizo sin apenas pensárselo... ¡Y aquella máquina empezó a expulsar agua!


¡Dios, la que iba a liar Montse!


¡Hay un bicho extraño en la cocina! (La reacción de Montse... ¿habrá que lamentar heridos?...)



Montse, como todos los días de lunes a viernes, vino del trabajo a las 19:00 horas. Ni se imaginaba la que se iba a encontrar...


Eduardo ya sabía que la espada de Damocles estaba a punto de cortarle los huevos la cabeza... Tenía que inventarse algo...


Montse ya había abierto la puerta, y al ver aquella inundación, que ya casi asomaba por abajo de la puerta, la muy gilipollas lista pensó que a su Edu le había pasado algo...


- ¡Cari, cari! ¿Estás bien? ¡Ay, y yo por ahí trabajando mientras tu limpiabas esto!- Dijo Montse (la Super Mo para sus amigas), llorando y todo (mejor me ahorro mi opinión de la Super MOsquita muerta ésta...)


- ¡No te imaginas lo que ha pasado! Te estaba esperando en el sofá cuando de repente ha empezado a caer agua del techo de la despensa... ¡Lo he pasado fatal, Super Cari!- Dijo Edu, apijando la voz, para que así Super Mo le entendiera mejor...


- Pero cari, si el techo está totalmente seco...


- Sí, pero has de tener en cuenta que le he pasado la super balleta

- ¡Ay, que listo que eres, cari! ¿Oye, y el abollón que tiene la lavadora?

- Ummmmmmmmmm... Cari, es que había una super mosca ahí, y al matarla...- Dijo Edu en un tono que, a la par de falso, parecía dicho por un mal actor... Vaya; por el mismo Edu...


- ¡Ay, que listín es mi super cari!


-Bueno... ¿y ahora qué?- Volvió a decir Edu, porque ya sabeís que hay días en los que uno está espesito y le tienen decir lo que debe hacer. Hasta los genios tienen días malos... (ummmm...)


- No sé... ¿que tal si me das lo mío y lo de mi prima?


- Montse, ¿y el agua?


- ¡Ay, chico, mañana se encargará la asis!- Le contestó Super Mo, refiriéndose a la asistenta


- ¡¡VALE!!


Y así toda la noche... ¡Y es que ya sabéis lo que dicen! Que los que están con pijas son los que más duran, (más que un buen Escocés del norte, sí, sí)



FIN

Sé que algunos esperábais que Montse le diera una ostia o algo así, pero sinceramente, no me parecería justo criticar una forma estereotipada de chico y no una forma estereotipada de chica ;)

miércoles, 2 de julio de 2008

13 de julio, diario personal:

"Querido cuaderno de bitácora:


Sigo sin encontrar los apuntes oficiales. Se me cayeron cuando escapé de... de aquello, yendo hacia el bosque... Tampoco he encontrado a mis compañeros; ni a Atomi, ni a Wilson, ni a Ben... Creo que les ha pasado algo...


Aún sigo en la copa del árbol muerto, pero creo que no aguantaré mucho más aquí, sin comida ni agua... Y he pasado una noche malísima, porque alguno de los proyectos ha estado aullando toda la noche... creo que ha sido X23...


14 de julio:


Alguno de los proyectos me ha arañado la pierna. Estaba buscando algo de comida o agua, cuando empezó a hacerse de noche... Estaba intentando subir al maldito árbol, cuando... Debe de haber sido X13, porque se ve claramente que me han herido con garras profundas...


Mañana volveré a probar suerte con la comida, y empezaré desde bien temprano... no quiero que Los proyectos vuelvan a atacarme..."


- Jefferson... que ha sido de tí, amigo...- Wilson había encontrado el diario de su compañero. estaba tirado en el suelo, bajo un gran árbol imposible de identificar, que estaba totalmente seco... y estaba manchado de sangre...



Wilson se vio obligado a subir el también al ya mencionado árbol. Empezaba a hacerse de noche.

miércoles, 4 de junio de 2008

¡Hay un bicho extraño en la cocina!

De repente toda la casa se inundó. Él ya no sabía que hacer... ¡Maldita máquina!.

Montse, como todos los días de lunes a viernes, se fue al trabajo a los 15:00 horas.
Edu, como todos los días de lunes a viernes (y sábados y domingos) se quedó en casa. Total, él ya había cumplido su trabajo (Léase: Habían f******* la noche anterior).

Él, por primera vez en su vida, intentó entrar en la parte de la cocina en la que estaba la despensa y, abajo, la lavadora. Quería descubrir, por fin, como era aquella zona tan inhóspita... pero una fuerza interna le decía que no podía hacerlo, que era imposible. Pero, por otro lado, el Cola-Cao estaba allí, y ya no quedaba más en el estante de encima de la vitro... Había que hacerlo.

Armado de valor, emprendió su camino...

Ya estaba ante la puerta de la cocina. Ya quedaba menos...

- Eduardo, si eres un hombre, ¡hazlo!- Se decía a sí mismo.

¡Dios, no es posible! ¡Ya estaba en la despensa!
Sin perder ni un segundo, cogió el ansiado bote de Cola-Cao... pero sus ojos vieron algo que le llamaba mucho la atención. Era un máquina grande, cuadrada, metálica, con botones... Una cosa que no había visto nunca.

Sin poder remediarlo, tuvo que tocar aquel bicharraco... ¡Y no se quemó ni nada!
Pero pasaba algo raro; no era normal que aquella máquina se moviera tanto...

- Está rota la cosa ésta... Quizás dándole una patada...

Cual hombre neanderthal que quería arreglar su tronco-móvil, lo hizo sin apenas pensárselo... ¡Y aquella máquina empezó a expulsar agua!

¡Dios, la que iba a liar Montse!

Muy probablemente,
CONTINUARÁ

martes, 20 de mayo de 2008

Flor de loto (y una disculpa)

Antes que nada, quiero disculparme por haber tardado tanto en actualizar. Estoy ocupado cambiando el suelo y las puertas del piso, y ya sabéis la que se lía :S

Bueno, como lo prometido es deuda, aquí va la continuación del último post ;)

Shizuko sabía que no podía esperar más. Sabía que la vida de su hijo corría peligro...
Con paso firme se dirigió a la pequeña habitación contigua para ver la carita de su hijo, que casi estaba toda rodeada por el futón. Instintivamente, acercó su mano a su frente. No parecía tener fiebre...

Shizuko empezó la travesía a través de la nieve, andando a duras penas hacia la cima del Kitadake. Cuando ya sus pies no parecían querer responderla, encontró en su camino a una anciana, que estaba sentada en una roca inmensa. Shizuko supo inmediatamente que aquella anciana, de ojos grises como un cielo nublado, no podía ser humana...

- Veo que te importa la vida de tu hijo- Dijo la extraña mujer...

Tan exhausta estaba Shizuko que no pudo ni responderle.

- Vas bien, pero por un camino equivocado... Dime, ¿estás dispuesta a todo para salvar a Masayoshi, tu hijo?

- Por supuesto. Daría la vida por él...

- ¿Y también darías la posibilidad de oír?

Shizuko se quedó tan extrañada que no supo qué decir.

- Dí, darías tu sentido del...

- Sí - Dijo Shizuko, tajantemente.

- Pues bien. ¿Ves aquel río de ahí? Debes seguir su cauce, a contracorriente. Llegado el momento, sabrás donde debes ir.

Shizuko giró la cabeza para ver el río en cuestión, y cuando la volvió a su sitio, vio que la anciana desapareció... En ese preciso instante, notó que ya no oía el viento helado cruzar por delante suya. La extraña señora había cumplido su promesa...

Sin más demora, Shizuko emprendió su rombo.

Llevaba más de una hora andando, y ya no podía más. Sentía que sus pies, a pesar de que calzaban unos zapatos de piel, estaban totalmente helados. No pudo evitar desmayarse...

De repente, sintió una voz. Pero no parecía que hablara tal y como conocemos el término, sino que aparentaba ir directamente a su cabeza... ¿Se trataría de algún tipo de poder psíquico, quizás?

Esa voz, al contrario que las voces de los otros dos seres, aparentemente femeninos, era muy dulce y acogedora.

- Pobre... Debes de estar exhausta... yo podría aliviar tus penas...

Shizuko creía que aquello era un sueño, ya que escuchaba todo sin tan siquiera abrir los ojos. Estaba demasiado cansada para hacerlo...

- Mira, te ofrezco un trato...

- Te daré lo que me pidas...

- Entiendo... Si me das tu voz, yo te desvelaré el camino.

Shizuko quería mirar a los ojos a aquel ser, pero se dio cuenta de que no podía abrirlos...

- Ya te he dicho que te daría lo que me pidieses- Contestó Shizuko.

- Pero eso no es todo, también quiero la movilidad de tus piernas. Seguro que el camino será muy duro, ya que tendrías que arrastrarte, pero si te importa la vida de tu hijo... Y por cierto, ahora mismo le está subiendo la fiebre. yo diría que incluso está llegando a un punto peligroso...

- Está bien. Te ofrezco lo que quieras, pero debes prometer que a Masayoshi no le pasará nada.

La extraña voz no contestó... y nunca lo haría.

Shizuko abrió los ojos en ese preciso instante. Parecía haber despertado de un sueño... o una pesadilla.

Ahora se encontraba en un prado verde y que llegaba hasta donde alcanzaba la vista.

Shizuko, instintivamente, comprobó si era cierto lo de su voz y lo de sus piernas. Comprobó que, por más que lo intentaba, no podía hablar... y tampoco ponerse en pie. Sin más demora, continuó su camino, arrastrándose a duras penas.

Mientras sus brazos luchaban por no flaquear, se le vino a la cabeza la imagen de Fainaru, su difunto esposo y padre de Masayoshi. ¿Cómo pudo aparecer muerto de aquella manera?

De repente, sus ojos se abrieron de par en par, parecían querer salirse de sus órbitas. Ahora lo entendía todo, Fainaru no murió de forma accidental, y tampoco por un hechizo... Sí, no cabía la menor duda; La quemadura de su cuello había sido provocada por un ser... y Shizuko sabía quién fue; La extraña mujer que se le apareció aquella noche. Fainaru...
La imagen de su difunto esposo, tirado junto al futón, con cara de serenidad, tal y como ella misma lo descubrió, parecía clavársele en las pupilas.

No era justo negociar con quien lo habían matado... pero, por otro lado, Masayoshi necesitaba ayuda...

Shizuko ya no quería fiarse de nadie. No podía hacerlo...

Pero ya se había sacrificado, ya nadie le devolvería la movilidad de sus piernas, ni su sentido del oído, ni su voz... No podía rendirse. Sabía que, aunque muriera en el intento, debía seguir adelante. Masayoshi se lo merecía.

Continuó. No tenía fuerzas, pero continuó.

Finalmente, Shizuko, poco a poco, logró salir de la zona de hierba alta. Pero ahora todo el camino eran piedras que se clavaban en su piel y arena que escocía en sus heridas. Pero no podía parar.

Todo aquello era muy extraño. El Kitadake no era así... y no era posible que hubiese dejado atrás una zona nevada y ahora se encontrara con un paisaje rocoso, justo después de haber dejado atrás un valle de hierba y hierbajos... Pero Shizuko sabía que tenía que continuar. La de que su hijo iba a recuperarse podía más que todo el dolor físico. Porque, ante todo, Shizuko era madre.

Ya parecía que quedaba poco para llegar a la cima de aquel lugar. Sí, ya solamente unos pocos pasos separaban a Masayoshi de la salvación. Los brazos de Shizuko, cansados y amoratados, no debían pararse. No podían.

Sólo unos 50 metros más de ascenso por aquella ladera, que cada vez se hacía más empinada, y todo cambiaría. Ni las rocas, ni la arena ardiente parecían afectar a sus piernas, que aunque inmóviles, sentían dolor.

Sólo un paso más... Sólo un poco más de esfuerzo...

Por fin, Shizuko llegó al final de aquella ladera, a lo que parecía ser la cima de ese sitio.

Tan cansada estaba, que, nada más llegar, se tiró al suelo, e, insconcientemente, se desmayó.

Cuando ya recuperó el sentido, vio que estaba en el mismo sitio... ¡pero que en aquel lugar había un lago! ¡y en ese lago habían nenúfares, y flores de loto!

No podía entretenerse. Su hijo la necesitaba.

Ya, cuando Shizuko empezaba a sumergirse en dicho lago, una voz le animaba a seguir. ¿Sería su imaginación o, verdaderamente, la estaban animando?

Ya quedaba muy poco, ya casi podía tocar las flores de loto...

- ¡Quieta! ¡Aún no has terminado de cumplir tu promesa!

Shizuko giró la cabeza y vio a aquella señora que, en una fría noche de invierno, le dijo lo que debía hacer para salvar a Masayoshi. En ese mismo instante, se dio cuenta de que le estaba hablando por la mente, y que ella también podía hacerlo.

- ¡Tú fuíste la que matastes a Fainaru, mi marido! - Le gritó Shizuko, que, a duras penas, lograba sacar la cabeza de la superficie de agua de aquel lago, que por cierto, era mucho menos hondo de lo que parecía.

- ¿Eso crees? ¡y solamente cumplí mi deber!

- ¿Tu deber?

- Si, yo sabía que el estaría dispuesto a dar su alma por tal de que a su mujer y a su hijo no les pasara nada. Y él aceptó el trato...

- ¡Y le mentiste! ¡Te lo llevaste, pero no cumpliste tu promesa! Al poco tiempo, nuestro hijo cayó enfermo. ¡y mírame a mí! ¡No puedo andar, oír y hablar! ¡Has jugado sucio!

- ¿De verdad crees que no cumplo mis promesas? Te he traído aquí para recuperar la salud de tu hijo. Si no quieres creerme, habrás perdido toda esperanza de que se salve. Tú decides; O haberte sacrificado para nada, o salvar la vida de tu hijo.

Shizuko seguía teniendo en que su hijo se iba a recuperar, y era consciente de que sólo tenía que creer en aquel ser una vez más. No había nada que perder.

- Acepto tu reglas...

- Bien... ¿Ves esa flor de loto que brilla más que ninguna otra? Debes cogerla y contar sus pétalos. Cada pétalo simboliza un día de vida de tu hijo, y para que su número aumente, debes
cumplir ciertos sacrificios.. Pero aún no has terminado de sacrificarte. Si quieres que la vida de tu hijo sea larga y próspera, debes ofrecerme tu vista. Ése será tu último sacrificio. Si no aceptas, Masayoshi, morirá en poco tiempo...

Sin persárselo dos veces, Shizuko contestó que aceptaba el trato.

- Bien. Ponte delante de la flor, arráncala, agarrála con los dientes y sal del agua. Si no, te ahogarás.

Shizuko, extrañada de que aún pudiera seguir viendo, cumplió sus órdenes. Cuando logró salir del agua, sus ojos se nublaron de repente. Aquella malvada señora había cumplido su parte del trato.

Shizuko, que ahora se encontraba sola en aquel lugar, comprendió que debía contar los pétalos de aquella flor de loto. Y, sin demorarse apenas un segundo, comenzó a hacerlo.

Shizuko nunca conseguía contar todos los pétalos... Empezaba a estresarse.

De repente, una voz dulce, varonil y potente empezó a sonar en su cerebro. Shizuko sabía perfectamente que el que le hablaba era su difunto marido...

- Shizuko, deja de contar. ¿Es que no te das cuenta de lo que te está diciendo la flor?
Te está diciendo que a nuestro hijo le quedan una cantidad de días incontable. Shizuko, lo has conseguido.

Shizuko despertó de repente. Estaba en su casa. ¡Y podía ver, oír, hablar y mover las piernas!
La imagen de Fainaru apareció de repente, justo delante del futón en el que estaba descansando Shizuko.

- Shizuko, ¿sabes lo que ha pasado?

- Amor mío... yo... yo...

- Ahora Masayoshi está totalmente recuperado. Ahora msimo está descansando el su habitación...

- Pero... Amor, ¿y tú? ¿Por q no sigues aquí, cuidando de tu hijo y de mí...?

- Shizuko, un día, un espíritu se me apareció en sueños. Me dijo que Masayoshi iba a enfermar, y que, si yo no ponía remedio, iba a morir... Shizuko, ése espíritu es el que se te apareció aquella noche. Aquel espíritu me dijo que, para que mi hijo no muriera, debía morir yo. Shizuko, toda ha sido parte de un trato de aquel malvado espíritu. Quería probar si tu y yo protegeríamos a nuestro hijo hasta el final de nuestros días. Te serguiré protegiendo, amor...

Fin

lunes, 7 de abril de 2008

Flor de loto


(Este texto está inspirado en una historia que escuché hace mucho tiempo de la cual sólo recuerdo el final)

Shizuko vivía en la Prefectura de Yamanashi, cerca de la montaña Kitadake.
Su único hijo, Masayoshi, siempre había sido un chico de salud delicada, pero su estado empeoró cuando se quedó huérfano de padre. La fiebre no bajaba de los 40 grados y sus pupilas se tornaron amarillentas.
La gente del pueblo decía que el chico había sido maldecido por alguna estraña criatura y que su enfermedad no tenía solución. Y parecían tener razón...
Shizuko empezaba a creer en las habladurías. Veía que su hijo tenía comportamientos extraños y síntomas para ella desconocidas, con lo cual, aunque no quisiera hacerlo, la duda de un supuesto hechizo sobrevolaba su mente. Pero, ¿cómo solucionar el problema?
Una noche de invierno, una extraña señora llamó a la puerta de la casa. Shizuko no quería abrir, pero algo en su interior le dijo que debía hacerlo.
Quien llamaba era una señora vestida con un kimono blanco impoluto. Tenía la tez blanquísima y una larga melena que parecía haber sido alisada a conciencia. En cierto modo, parecía una geisha que se había extraviado por el camino... pero también parecía ser una de las protagonistas de alguna leyenda antigua.
- Sé que le pasa a tu hijo...- Dijo con una voz que helaba la sangre.
Shizuko, en un momento de lucidez, intentó cerrar la puerta, pero la extraña señora lo evitó con un golpetazo tosco y seco que asustó e inmobilizó a Shizuko.
- También sé la razón de la muerte de tu marido...
En ese momento, la cara de Shizuko quedó paralizada. Era imposible que alguien supiera de que murió Fainaru, el padre de Masayoshi y esposo de Shizuko. Nadie estuvo presente cuando ocurrió todo...
- Si de verdad quieres que tu hijo se recupere, más vale que me escuches...
A Shizuko no le quedó otra opción, porque ya sabía que aquella mujer no era humana, porque sabía que si estaba allí era por algo, porque sabía que debía escucharla.
Ya en la habitación que a veces servía como comedor y a veces, cuando Shizuko extendía su futón en el suelo, servía de dormitorio, la señora extraña dijo con unas palabras que parecían surguir del fondo de un abismo algo que Shizuko quería oir: una solución para los males de su hijo.
Le dijo que si quería que Masayoshi, que en ese momento dormía en otra habitacion, viviera, debería caminar hasta la cima del Kitadake y que debía seguir las instrucciones que le darían ciertas personas. Pero le puso como condición cumplir dichas instrucciones a rajatabla, sin pensar en las consecuencias. Shizuko, al igual que haría cualquier madre, dijo que estaba dispuesta a hacer lo que le decía a pesar de las consecuencias.
- Una cosa más: ¿Alguna vez has visto las flores de loto del lago que hay en la cima del Kitadake?
- ¿Perdón? En la cima del kitadake no hay ningun lago...
- Si de verdad te importa tu hijo, verás las flores de loto.
En ese instante la extraña señora acercó su mano a la frente de Shizuko y ésta cayó en un sueño profundo. Cuando despertó no sabía si todo había sido un sueño. Pero, como si de un acto reflejo se tratara, se llevó la mano a la frente y así se dió cuenta de que tenía una pequeña quemadura.
Shizuko sabía que esa quemadura no estaba ahí por casualidad...
Continuará...